
«Con este desfase presupuestario», puntualizó, «los técnicos municipales del área económica municipal han realizado un repaso a las certificaciones de la obra de la piscina, puntualizando textualmente que hasta el momento actual ha consumido un importe económico de contratación superior al que corresponde al contrato original, por lo que hasta que no se realice un modificado del proyecto, con la consiguiente cobertura presupuestaria, no permitiré que se paguen más certificaciones de esta obra».
Ante esta situación, «por responsabilidad», aclaró el edil, «nos hemos puesto manos a la obra y estamos realizando las modificaciones necesarias para arreglar este regalo envenenado». Según su opinión, «los peores augurios se han cumplido, y esta obra se está convirtiendo en un verdadero problema para las arcas municipales, ya desde el polémico nacimiento de este proyecto».
Puntualizó, asimismo, que en el mandato anterior «apostábamos por la construcción de una nueva piscina climatizada en los terrenos cercanos a la Casa de Encuentro o en el espacio que ocupa la conocida como 'piscina de arriba' y rechazamos la destrucción de las piscinas de verano». Con ello, acotó, «lográbamos que las piscinas al aire libre siguieran prestando servicio a las 27.000 personas que la visitaban y también tendríamos una piscina climatizada». Argumentó, a continuación que «para Moro, no podía haber dos piscinas, se resignaba a que Corvera fuera un municipio de segunda, olvidándose que otros municipios cercanos y de menor población disponían de piscina climatizada y otra al aire libre, por ejemplo, Pravia». Remarcó que «nos metió en este lío sin haber gestionado nada, ya que financió la obra con parte del dinero obtenido por la venta de una parcela municipal de la cuesta de Los Campos por 1.250.000 euros, según el informe económico de Febrero de 2006, y ese dinero se obtuvo en el anterior mandato socialista, por lo que Moro sólo tuvo que hacer el esfuerzo de primero cobrarlo y luego de gastarlo, para pagar el resto de la obra se endeudó en 550.000 euros, haciendo todo lo contrario de lo que nos decía».
Indicó que «gracias a la brillantísima gestión de Moro, y a su mala costumbre de no escuchar las propuestas que se le hacían por muy sensatas que fueran, ahora nos encontramos que no puso nada de su parte para conseguir financiación a este proyecto y lo que sí dejó fue un sobrecoste de 785.000 euros».





