
Ahora, será Raikkonen quien custodie un trofeo 'itinerante'. El piloto que lo gana no se lo puede quedar. Ha de devolverlo si pierde la corona mundial. Así, la brillante Copa se marchará no sólo de Asturias, sino también de España. El finlandés recogerá el objeto que simboliza una temporada de esfuerzo y, también, tesón, que le llevó a dar la sorpresa en la última carrera.
La alegría de Raikkonen implica la tristeza de otros. De quienes creyeron tenerla en sus manos y al final fallaron o de aquellos que lo intentaron hasta el último momento, sin suerte.
Alonso ha de dar su adiós al trofeo, una despedida más bien emocional que física. El piloto asturiano disfruta de sus vacaciones mientras su agente apura los minutos en busca de un equipo que dé a Fernando lo que busca.
Candidatos hay. Pero el círculo se va cerrando y las opciones recortando. No es sencillo para un bicampeón encontrar una escudería que responda a las expectativas. Williams y Toyota ya han confirmado a sus pilotos para la próxima campaña, con lo que son menos los equipos disponibles. La negociación con Renault continúa y la que en un principio se presentaba como la opción más improbable -Red Bull- va cogiendo fuerza.
Sobre todo ahora que la Federación Internacional del Automóvil (FIA) ha colocado a la casa francesa en el epicentro de otra polémica, poniendo bajo sospecha de espionaje al equipo de Flavio Briatore. Se complica, lógicamente, la negociación entre la marca del rombo y el ovetense, quien podría replantearse muchas cosas a la vista de este escenario salpicado de secretos, que podría implicar sanciones. Y tras la breve, y accidentada, etapa con McLaren, Fernando Alonso lo que busca es algo de tranquilidad y una escudería con la que el trofeo deje de estar en manos de Raikkonen.
Eso sí, es probable que la Copa no tenga que soportar el frío finlandés, puesto que el vigente campeón del mundo reside en Suiza, donde el ovetense, al igual que otros pilotos, también tiene una casa.





