
El arzobispo Carlos Osoro ha querido acompañarlas en la sencilla celebración. Junto a Osoro y a las doce Siervas de Jesús que viven en Gijón estuvo también todo el consejo provincial, así como benefactores de la congregación y numerosas personas que han recibido su ayuda durante todo este tiempo. La parroquia estaba ayer llena para acompañarlas en esta fecha tan especial.
El arzobispo, y todos los presentes, recordó el servicio que las religiosas han prestado en la ciudad durante todo este tiempo. Primero, en aquella casa de Uría. Después, en la de Simancas (hoy Pablo Iglesias), en un inmueble cedido por la familia Cienfuegos. Y, a partir de 1971, en la casa de Fernando el Santo, donde aún hoy continúan. Desde allí, las religiosas siguen acudiendo a los domicilios donde se requiere de su ayuda, y también a residencias de ancianos. Allí siguen aplicando su máxima de que lo más importante es la persona. Sin prisas, acompañan a mayores y enfermos. También reciben en su casa a lo que ellas llaman el grupo de la amistad, unos cuantos mayores que las visitan de vez en cuando, desde que ellas les invitaran a tomar café.
Y algo más que un café compartieron ayer las religiosas con quienes celebraron con ellas este 125 aniversario. Porque, después de la Eucaristía, todos disfrutaron de un pincheo. Una tarde especial para celebrar una historia que, aunque con muchos cambios, continúa. Hoy las Siervas de Jesús volverán a su trabajo, a su grupo de oración, a acompañar a los mayores en sus casas o en las residencias.





