ALGUNOS DAMNIFICADOS
A juicio de Joaquín Aranda, arquitecto y estudioso de la historia del urbanismo gijonés, el catálogo de Rañada «se quedó corto en el ámbito temporal», además de primar el criterio de la antigüedad de los inmuebles sobre el de la propia calidad arquitectónica de las construcciones. Así se explicaría que en el inventario que ahora va a ser actualizado por el estudio de arquitectura Dolmen no figure ningún elemento posterior a la guerra civil española.
Aranda disculpa en cierto modo el criterio de selección del redactor de todos los planes urbanísticos de la democracia excepto el último. «Un edificio joven se supone que es más difícil que lo vayan a tirar y eso es lo que debió pensar Rañada», razona el arquitecto.
Por esa carencia el nuevo documento urbanístico deberá cubrir el vacío existente entre la década de los cuarenta y la de los setenta del siglo pasado, con nuevas incorporaciones. Hasta el momento, el equipo redactor ha arrancado al Ayuntamiento la suspensión temporal de derribos para estudiar la inclusión en el catálogo de más de 300 edificios y espacios nuevos susceptibles de ser protegidos, bien en su totalidad o sólo alguno de sus elementos más singulares.
Sin embargo, para algunos edificios de la ciudad la puesta al día del inventario de bienes de valor histórico y cultural del municipio no ha llegado a tiempo para salvarlos de la demolición. Eso es, al menos, lo que sostiene el catedrático de Geografía de la Universidad de Oviedo Ramón Alvargonzález, una de las mayores autoridades sobre urbanismo de Gijón. Entre el patrimonio edificatorio que se ha llevado por delante la piqueta por la acotación temporal del catálogo de Rañada, el experto enumera varios ejemplos.
El primero de ellos son los 'paraguas' que diseñó para la gasolinera de la sociedad Mayfer, en la avenida de Portugal, el arquitecto Mariano Marín Rodríguez-Rivas a finales de la década de los 50. Para Alvargonzález, esas originales marquesinas de hormigón derribadas en 2001 tenían interés patrimonial porque fueron «una solución anticipatoria» a los diseños que el británico Norman Foster realizó años más tarde para las estaciones de servicio de Repsol.
Ejemplo de racionalismo
También menciona el caso de un edificio de viviendas proyectado por Del Busto padre e hijo en 1935 en el número 47 de la calle de La Merced, esquina con Casimiro Velasco (el solar está actualmente pegado a la librería Cornión). Este exponente de la arquitectura racionalista fue demolido en recientes fechas y en su lugar se está construyendo un inmueble de cuatro plantas y bajocubierta, con fachada de mármol y cristal, que albergará 14 viviendas. Antes del derribo, no obstante, la fachada del edificio primitivo ya había sufrido severas reformas por el arquitecto Antonio Roibás, que tenía allí su estudio. En concreto, este técnico añadió plaquetas a los frontales.
El catedrático universitario también considera un error la supresión de dos edificios propiedad de la Administración: la antigua Aduana, en Marqués de San Esteban, y el edificio de la Tesorería de la Seguridad Social en la plaza del Carmen.
El primero de los inmuebles fue diseñado por el arquitecto Mariano Marín Magallán en 1959. En su hueco se ha levantado la nueva sede central de la Agencia Tributaria en Gijón. El edificio de la plaza del Carmen, coronado por una escultura de Laviada que ahora se encuentra en el parque de Isabel la Católica, se levantó entre los años 1941 y 1951 como sede del Instituto Nacional de Previsión. Aunque la obra lleva parada casi un año, la Seguridad Social piensa reunificar allí todos sus servicios en Gijón. A juicio de Alvargonzález, se justificaba el mantenimiento del anterior inmueble por su incardinación en el entorno arquitectónico de los años 40 y 50, al que pertenecía.
El experto también lamenta la pérdida de las pérgolas del Muro, donde llegó a vivir el indigente Benigno Piélagos, demolidas en mayo de 1982, así como del garaje Pelayo, al lado de la Comandancia de Marina en el Muelle, sustituido por un edificio de viviendas. Entre los inmuebles amenazados cita ahora mismo los casos de la antigua escuela de Peritos, otro ejemplo claro de racionalismo, y la Cátedra Jovellanos.





