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GIJÓN
La rehabilitación de las pinturas retrasa hasta la Navidad de 2008 la reapertura de la Iglesiona
El Arzobispado firmará antes de que concluya el mes el convenio de mecenazgo con la Fundación Caja Madrid El rector celebrará la apertura del templo tras más de tres años de obras con un concierto de música sacra
11.11.07 -

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La basílica del Sagrado Corazón de Jesús continuará sin cultos religiosos hasta las navidades de 2008. El retraso que acumulan las obras de restauración de las pinturas interiores del templo impedirá que la reapertura sea antes de esas fechas, según reconoció a EL COMERCIO el rector de la Iglesiona, Julián Herrojo.

La intervención en los murales que decoran el ábside, las cúpulas y los paños laterales de la basílica, presupuestada en 700.000 euros, queda fuera de los trabajos de rehabilitación financiados a tres bandas -por Arzobispado, Principado y Ayuntamiento- que llevan ejecutándose en la basílica gijonesa desde octubre de 2005. Por ese motivo, Herrojo ha tenido que llamar a la puerta de los benefactores privados, que finalmente han respondido, pero en unos plazos que han demorado las previsiones de inicio de las obras hasta enero del próximo año.

La Fundación Caja Madrid, que donará medio millón de euros para la recuperación de las pinturas realizadas entre 1922 y 1923 por los hermanos alemanes Enrique y Guillermo Immenkamp, firmará antes de que concluya el mes el convenio de mecenazgo con el Arzobispado de Oviedo. Según explicó el rector de la Iglesiona, esta rúbrica se ha retrasado por la dificultad de hacer coincidir las agendas de Rafael Spottorno, director general de la entidad benefactora, y el arzobispo Carlos Osoro, ya que ambos han expresado su deseo de estar presentes en la firma del acuerdo.

Del coste total de la restauración, que incluirá también el gasto en la iluminación para enfocar las creaciones al óleo que serán recuperadas, el 70% lo cubrirá la Fundación Caja Madrid y el dinero restante lo conseguirá la Iglesia asturiana vía donativos (100.000 euros) y a través de recursos propios de la diócesis (otros 100.000). De acuerdo con el último recuento, las aportaciones de los fieles suman hasta el momento 83.500 euros. Los últimos donativos los han realizado socios del Ateneo Jovellanos que han viajado recientemente a Israel con el rector como guía.

Los trabajos de limpieza y reposición pictórica, una vez que den comienzo, durarán diez meses. Ese es el plazo de ejecución que incluyen las cinco ofertas asturianas que optan a la contratación de las obras. «Por experiencia sé que todos los proyectos crecen en el tiempo y en el gasto, por lo que aunque podríamos llegar a tiempo para hacer coincidir la reapertura con el quinto aniversario de la conversión en basílica, el 28 de octubre, lo más recomendable será esperar a la Navidad», indicó Herrojo.

La devolución de la basílica del Sagrado Corazón a los gijoneses tendrá una celebración como se merece. El rector de la Iglesiona ya piensa en una celebración eucarística, a la que se invitará al nuncio apostólico, quien también asistió a la inauguración de la casa diocesana y la concesión al templo del rango de basílica. Herrojo, no obstante, también planteará a la diócesis la organización de «un gran concierto de música sacra con una figura lírica de relieve». La idea del rector para ese esperado día también pasa por repartir de forma gratuita trípticos o pequeños folletos donde se explicará brevemente la historia de la basílica gijonesa, así como su proceso de rehabilitación integral.

De lo que es ese gran proyecto contratado a la firma Geocisa por 1.340.000 euros (sin incluir los sobrecostes que se han ido produciendo en el tiempo), sólo queda pendiente la limpieza integral de las fachadas y el sellado de la grieta en el exterior de la basílica, actuaciones que durarán cuatro meses y se solaparán con la restauración de las pinturas interiores. Al rector le preocupa para esa fase de obras resolver el problema de la descomposición de la caliza, que afecta al 40% de la superficie de intervención.

En estos momentos, según explicó Herrojo, se está limpiando la piedra del interior del templo con pistolas de silicato de aluminio. Con este sistema se retira la capa de suciedad adherida a bajas presiones y de forma más lenta para que no se levante tanto polvo. Paralelamente, señaló el rector, también se está sustituyendo el friso de madera, mejorando la calefacción y cambiando el pavimento de la girola.

Solución de la grieta

Respecto a la intervención para restañar la grieta exterior, explicó que donde la hendidura sea más notable se rellenará con nueva piedra caliza y donde sea más pequeña se tapará con resina y cemento. No será posible, ya adelantó el sacerdote, devolver a su sitio los sillares movidos por el problema estructural que ha sufrido el templo. En especial, los más apreciables a la vista desde la calle como los del arco de la fachada, porque la reparación total obligaría a desmontar piedra a piedra el pórtico y volver a colocarlo. «Sería mucho dinero, para conseguir simplemente un resultado estético y por esos los sillares de piedra desplazados quedarán como testigo histórico del proceso de hundimiento de la basílica», avanzó Herrojo.

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