Los cambios introducidos por el Principado en la obra del futuro Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA) que se ejecuta en terrenos de La Cadellada podrían encarecer el proyecto inicial hasta en un 50%. Según ha podido saber LA VOZ DE AVILÉS, las empresas constructoras negocian con el Principado un incremento sustancial sobre el presupuesto de adjudicación, que alcanzó los 205,3 millones de euros (poco más de 34.000 millones de pesetas).
La UTE formada por Sacyr, Constructora San José, y Sánchez y Lago lleva meses negociando con Gispasa –empresa creada por el Principado para gestionar el proyecto del HUCA– un aumento de la asignación económica. Las adjudicatarias argumentan que el proyecto se ha visto «sensiblemente encarecido» tras las modificaciones que ha ordenado la Administración regional, entre las que destacan la ampliación de la superficie del futuro complejo sanitario en 14.703 metros cuadrados. A esto suman también otros retoques que engrosarán la factura económica del proyecto, tales como las placas de vidrio seleccionadas para la fachada, el sistema de climatización escogido o los propios materiales de construcción, muchos de los cuales han sido cambiados para mejorar la calidad y el resultado final de la obra.
Pero las negociaciones, no exentas de polémica, no han arribado aún a buen puerto. Las empresas han llegado a advertir al Principado que estarían dispuestas a recurrir a la vía judicial, si era necesario, para reclamar el incremento presupuestario, que cifran hasta en un 50% (102 millones de euros), y del que hacen responsable a la Administración regional por haber modificado el proyecto de adjudicación.
Tensiones y vía judicial
Fuentes de Gispasa (Gestión de Infraestructuras Sanitarias del Principado) reconocieron ayer la existencia de «tensiones» entre la UTE del hospital y el Principado, pero negaron que se hubiese planteado la vía judicial. «Son las tensiones habituales y propias de cualquier proyecto de la dimensión del HUCA», precisaron. Las mismas fuentes, que evitaron concretar a cuánto podría ascender la diferencia presupuestaria, señalaron que «las modificaciones técnicas del proyecto ya están estudiadas». Pero al Principado le queda ahora por delante lo más complicado y polémico: ponerle cifra a ese sobrecoste, que Gispasa prefiere denominar «modificado económico». No obstante, fuentes del Ejecutivo autonómico consultadas hablan ya de que será «un aumento económico importante».
En el seno del gobierno regional se teme a repetir con el HUCA la experiencia con la obra de ampliación del puerto gijonés de El Musel, que deberá afrontar un sobrecoste de 230 millones de euros. Gispasa convocará, en el plazo de diez o quince días, una reunión de su consejo de administración para abordar los problemas de encarecimiento de La Cadellada. No obstante, no se descarta adelantar la cita. Todo dependerá de cómo se desarrollen las negociaciones entre el Principado y la UTE, que afronta estos días su fase decisiva.
Urgencias y consultas
Gran parte de esta polémica tiene su origen en la decisión del Principado de dotar al HUCA de más superficie, así como en el cambio de materiales de obra. El acuerdo de ampliación fue adoptado por Gispasa el pasado marzo (mes en que presentó el modificado de la obra al Ayuntamiento de Oviedo). El incremento de espacios se destinó a dos áreas fundamentales: el edificio de consultas externas –determinante para el modelo funcional del hospital–, que ganó 8.395 metros cuadrados, y la zona de urgencias, que pasa a disponer de 6.308 metros más. En total, el complejo de La Cadellada crece en 14.703 metros cuadrados y pasa de una superficie construida de 177.666 metros cuadrados a otra de 189.047.
Desde la Consejería de Salud se explicó en su día que la intención era dotar al HUCA de «una mayor flexibilidad con vistas al futuro y sus correspondientes necesidades de equipamiento». En el caso de la ampliación de las urgencias, zona que recibirá más de 300.000 personas al año, se aprovechó para reubicar el área de resonancia magnética y lograr así una mejor optimización de las unidades de cuidados intensivos y de los bloques quirúrgicos, con los que comparte edificio.
El bloque de consultas externas, el que simula cuatro dedos de una mano, avanzó tras la ampliación unos diez metros hacia adelante. El aumento de superficie benefició a servicios como neurociencias, cirugía plástica, oftalmología –que incluye un hospital de día para esta especialidad–, cardiología, cirugía vascular, hospital de día polivalente y las áreas de oncología y radioterapia, que dispondrán de acceso propio. También crece la superficie de docencia, que tendrá ahora 5.634 metros, casi mil más que antes. El Instituto de Silicosis, con el que se completa la estructura del HUCA, gana apenas 200 metros mientras que la zona de hospitalización pierde poco más de 2.000 metros.
El meollo de todo este asunto estriba, además, en que esas múltiples modificaciones fueron cifradas en su día por Gispasa en apenas 5,9 millones de euros, una cuantía con la que las empresas adjudicatarias no están desacuerdo, y que elevan a 82 millones.
Desde Gispasa se insistió ayer en que las modificaciones tienen como objetivo «mejorar la calidad del futuro hospital». El proyecto de La Cadellada, cuyas obras arrancaron el 7 de junio de 2005, fue adjudicado en 205,3 millones. La UTE ganadora había presentado un proyecto con una baja económica del 23%, es decir, 61 millones de euros por debajo del presupuesto de licitación, que había sido fijado por el Principado en 266,8 millones de euros.