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ECONOMÍA
Los asturianos firman más de 35.000 contratos al año para trabajar en otras comunidades
La construcción y la hostelería son los sectores que concentran la mayor parte de los nuevos acuerdos. Los expertos vaticinan que habrá grandes cambios en el mercado laboral

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Los asturianos firmaron el año pasado 35.389 contratos para trabajar en otras comunidades. El dato está recogido en el último informe sobre contratación y movilidad geográfica de los trabajadores elaborado por el Instituto Nacional de Empleo (INEM). Sus especialistas definen al Principado como una región con bajas tasas de movilidad laboral. Presenta además un acusado saldo negativo debido a que son más los asturianos que salen a otros territorios para trabajar que quienes entran. De acuerdo a los últimos datos disponibles, residentes en otras provincias firmaron en Asturias 14.687 contratos lo que arroja un saldo negativo de 20.702 contratos.

Es significativo el hecho de que los vecinos del Principado que son contratados para trabajar en otras regiones lo hacen mayoritariamente en las ocupaciones y sectores que presentan mayores dificultades de reclutamiento. Los datos confirman esta circunstancia en sectores como la construcción (donde se dieron 3.244 contratos de entrada y más del doble de salida, 7.271), la hostelería o el transporte, en los que se repite la relación anterior, siendo como son, sectores con grandes dificultades para encontrar trabajadores en Asturias. Lo mismo ocurre con respecto a ocupaciones como la de camarero o albañil.

Perspectiva demográfica

Los expertos vaticinan grandes cambios en el mercado laboral asturiano para los próximos años. La pirámide de población sitúa al Principado en el mejor momento demográfico de los próximos lustros. ¿La razón? El hecho de que cuente con la mayor cohorte de edad entre los 20 y los 30 años (con 138.392 personas, según el Padrón Municipal de Habitantes) de al menos los próximos 20 años, en los que se reducirá la mitad. Existe además un importante potencial de mano de obra en la población que permanece inactiva, especialmente entre las mujeres, que si bien han mejorado los niveles de formación de manera muy importante, no han tenido como premio su inclusión en la actividad laboral.

Expertos nacionales y europeos consideran que, si la tendencia de crecimiento económico se mantiene, los escenarios futuros estarán marcados, entre otros aspectos, por el envejecimiento de la población activa, el incremento del nivel de cualificación, la escasez de mano de obra y la reducción del volumen del paro como consecuencia de la creación neta de empleo debido al crecimiento del PIB. Principado y agentes sociales reconocen en el documento de trabajo de la futura concertación social que «la tendencia continuada de crecimiento económico, creación de empleo y disminución del paro han creado un contexto muy diferente al que la región vivía hace sólo diez años y a los que se encontrará en el futuro».

En esta situación se enmarca el cambio de atención social, que ha pasado de priorizar las medidas de fomento de empleo y protección del desempleo a discutir sobre las dificultades para contar con personal cualificado y la oportunidad para incorporar al empleo a muchas personas desempleadas o inactivas.

Los agentes sociales reconocen que la discusión sobre cómo favorecer la provisión de mano de obra al mercado de trabajo con los niveles adecuados de cualificación y cómo superar las dificultades de inserción para incorporar al empleo a ciertos colectivos debería centrar más la atención de las políticas activas de empleo que la creación de empleo en sí misma, ya que ésta se produce por la competitividad de la actividad económica.

El borrador de la nueva concertación pone el acento en la previsión de un crecimiento continuado de las ofertas de trabajo y las dificultades de muchas personas para acceder a ellas recomienda centrar las políticas de empleo en colectivos concretos, diseñando programa y acciones específicas para cada grupo.

La explicación es que el hecho de que se reduzca el número de personas en desempleo aumenta la importancia de las diversas características y circunstancias de las personas que no accedan a un trabajo. Principado, empresarios y sindicatos destacan el hecho de que ya no se puedan diseñar acciones generales para mujeres, jóvenes, parados de larga duración o discapacitados. Insisten además en el hecho de que hay que perfilar más a cada colectivo con el que se va a trabajar pues no se puede intervenir igual con mujeres desempleadas mayores de 45 años, demandantes de primer empleo, con experiencia laboral y formación profesional o universitaria. «No tienen el mismo nivel de empleabilidad dos jóvenes menores de 30 años con estudios de FP, uno de administración y otro de metal, ni un universitario titulado en enfermería que otro en magisterio», explican en el borrador de la futura concertación social.

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