
Durante todo ese periodo, los agentes han realizado seguimientos a 851 vecinos de Gijón que estaban bajo protección de órdenes judiciales. En la actualidad, hay 450 medidas en vigor. De esta cifra, se realizan vigilancias constantes a 287 personas. El resto, se mantienen vigentes por ley pero sus titulares no cuentan con vigilancia expresa al haber trasladado su residencia fuera del concejo o por petición expresa al haber rehecho su vida con otra pareja, o incluso con el propio agresor.
Durante los primeros cuatro meses del presente año -fecha del último balance de datos oficiales-, la Policía Local tuvo 733 contactos con víctimas. En la práctica totalidad de los casos -707-, el servicio finalizó sin novedad en el cumplimiento de la orden. En ese mismo periodo, se detuvo a ocho personas y se produjo una agresión.
El número de encuentros entre fuerzas municipales de seguridad y víctimas va en aumento año tras año, un factor que sirve de elemento disuasorio y preventivo de cara a paliar los quebrantamientos de la ley. En 2004, hubo un total de 837 contactos con víctimas; en 2005, 1.551 visitas; y durante el año pasado se alcanzaron los 2.867 encuentros o llamadas telefónicas.
La progresión de cifras responde, según aseguran fuentes del grupo de seguimiento, a un crecimiento de denuncias y no a un aumento de malos tratos. Las medidas no sólo afectan a casos de violencia entre hombres y mujeres, si no también a relaciones entre padres e hijos o incluso entre vecinos, aunque estos dos últimos casos «suponen un porcentaje mínimo».
Menores de 30 años
En los datos del primer cuatrimestre de 2007, destaca el aumento de víctimas menores de 30 años que denuncian ser víctimas de malos tratos y también de los conflictos entre padres e hijos (especialmente las agresiones de hijos a padres).
Desde la puesta en marcha del Grupo de Vigilancia y Control de las Órdenes de Protección de la Policía Local, en abril de 2004, ha ido en aumento el número de órdenes a su cargo, que han llegado a triplicar a las que dependen del Cuerpo Nacional de Policía. El reparto de los casos depende exclusivamente de las autoridades judiciales, que son las que remiten los expedientes a cada cuerpo. La Guardia Civil vigilaba el pasado año 2006 tan sólo tres casos.
La totalidad de las órdenes de protección que se dictan están coordinadas en el Registro Central para la Protección de Víctimas de Violencia doméstica. Uno de los objetivos que se persigue con la creación de la unidad de vigilancia es «mejorar la situación preventiva, de manera que los encausados desistan en su actitud», y no sólo mejorar la respuesta una vez que el acoso o el maltrato ya ha tenido lugar.
Por este motivo, se realizan permanentes contactos con las víctimas, bien sean presenciales o a través del teléfono. La asiduidad con la que se efectúan dependen del grado de riesgo inmediato o evidente que pueda existir. Según explican fuentes policiales, si el riesgo es alto, se establece un control de seguimiento sobre la víctima y vigilancia personal, que puede llevarse a cabo con coches patrullas o con agentes de paisano. En este último caso, debe de haber un permiso expreso del Cuerpo Nacional de Policía de Gijón.
Formación
Los agentes que integran la unidad especial de las fuerzas municipales de seguridad reciben formación orientada a atender las necesidades de las víctimas. Se realiza por parte de asociaciones de mujeres y de las instituciones públicas. Disponen, además, de un manual orientativo que sirve de apoyo y sus situaciones personales.
La Policía Local dispone las 24 horas de un teléfono operativo para atender cualquier contratiempo de las víctimas. Si recibe llamadas de amenazas, visitas o mensajes al móvil, los agentes darán cuenta al juzgado y activarán la vigilancia.





