
De los 40 profesores del campus que van a tutorizar a cada uno de los 20 alumnos con que cuenta el curso, a dos les corresponde el mérito de haber logrado el exigente reconocimiento europeo, Juan Carlos Álvarez y Tina Álvarez Peña, ambos del departamento de Ingeniería Eléctrica, Electrónica, Computadores y Sistemas, que bregaron hasta cerrar un plan de estudios que en el primero de los dos años de master es común a la universidad alemana de Karlsruhe y a la francesa de Besançon.
10 locales y 10 de fuera
«Los 20 alumnos, diez locales y diez europeos, tienen que hacer el primer curso en su universidad de origen, y el segundo y el proyecto en cualquiera de las otras dos, con lo que obtienen la doble titulación», explica Juan Carlos Álvarez, inmediatamente antes de señalar que cada alumno contará con un tutor de su país y otro extranjero. Y como pueden acceder ingenieros eléctricos y mecánicos para adquirir conocimientos mixtos, se ha dispuesto un curso de adaptación de ingeniería eléctrica para los mecánicos y de mecánica para los eléctricos. «Pero en realidad, lo que persigue la Unión Europea es captar estudiantes de terceros países, sobre todo latinoamericanos o asiáticos, a los que les ofrece una beca de 21.000 euros», apostilla Tina Álvarez Peña.
Las clases dan comienzo hoy y la inauguración oficial, con presencia de profesores alemanes y franceses, se producirá mañana, pero sólo es un primer paso, un potente primer paso, para conseguir en el marco del Espacio Europeo un máster en Mecatrónica al que acceder desde un título de grado. Sería ya un título oficial. Pero el primero de los logros ha sido interior. Cuarenta profesores eléctricos y mecánicos trabajando juntos en un solo proyecto, una misma disciplina y un espíritu compartido resulta tan insólito en Gijón que constituye en realidad el primer hito del máster.





