
HOMENAJE
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Después de tantos años como tenor de distintas corales de Asturias, José Manuel González es más conocido como 'Xilguerín' que por su nombre, no en vano en la corta intervención que tuvo ante el concurrido salón de actos de Pumarín expresó un agradecimiento singular. No fue a la suerte, ni a la familia ni siquiera a los compañeros de labores ferroviarias o vocaciones cantoras. Su gratitud fue para «mi garganta, porque gracias a ella conocí Asturias de cabo a rabo, la mayor parte de España y hasta algo de Francia».
Junto a él, Gonzalo Mieres, director del programa cultural que ofrecer un reconocimiento público a aquellas personas que han dejado huella a su alrededor dedicándose a actividades escénicas con «pasión, devoción y oficio». Y Mieres dijo de Xilguerín que había sido un «cantadorín de chigre, autodidacta y valedor del estilo de canción asturiana de El Presi», que destacó como tenor agrupaciones corales como el Orfeón Gijonés, el Coro Santiaguín, la Coral Villa de Jovellanos, la Agrupación Artística Gijonesa y la Asociación de Intérpretes de la Canción Asturiana. Y 'Xilguerín' le respondió como cabía esperar, que «aprendí antes a cantar que a llorar».
Y lo hizo en presencia de su esposa, que ni siquiera hizo ademán de quejarse de tantos viajes y tanta ausencia como sus aficiones le proporcionaban. Pero esa portavocía la tomó uno de sus nietos, quien rememoró aquellos vacíos mientras su abuelo sostenía en la mano el 'Pegoyu asturiano' que recibió como presente. Y como el que tuvo retuvo, la garganta de 'Xilguerín' fue una de las que más se ejercitó en cantar 'Gijón del alma', la melodía coreada por todo el salón de actos que ya es el himno de la ciudad.





