El aviso hizo que se pusiese en marcha un amplio dispositivo de seguridad con el fin de localizar el vehículo. Se acordonó la zona durante varias horas y se comprobó finalmente que se trataba de una falsa alarma. A través del localizador de llamadas, la Policía identificó al acusado, quien, presuntamente, sufría un delirio paranoide. El caso será juzgado en el penal 3 el próximo jueves. Se le acusa de un delito de desórdenes públicos.





