
LA EUCARISTÍA
La misa comenzó con un repaso a la vida de los religiosos, de los que 17 eran dominicos del monasterio de Corias, en Cangas del Narcea. En el resto del listado aparece Otilia Alonso, asesinada en Barcelona con apenas 19 años tras negarse a abandonar su profesión. Ayer, cuatro de los trece hermanos que fueron y su ahijada acudieron a la Catedral. «Ha sido muy emocionante y muy bonito» resumió esta última, que apenas la conoció en vida, ya que la muerte llegó a su madrina cuando apenas era una niña.
Aunque hace ya setenta años que perdió a su tío, Eduardo Martínez habló de la vida, muerte y fe de Melchor Martínez, agustino, director de la biblioteca del monasterio de El Escorial y «gran arabista» al que fusilaron, junto a otro centenar de personas, el 30 de noviembre de 1936 en Paracuellos. «Estoy orgulloso y profundamente agradecido. Estas personas murieron por la fe cristiana».
Entre los asistentes estuvo el secretario general y portavoz de la Conferencia Episcopal, el asturiano Juan Antonio Martínez Camino; el arzobispo de Oviedo, Carlos Osoro; el obispo auxiliar, Raúl Berzosa, el arzobispo emérito, Gabino Díaz Merchán, miembros del Cabildo de la Catedral y representantes de los padres agustinos, dominicos, salesianos, hermanas adoratrices y de la anunciata, que se mezclaron con familiares, amigos de las víctimas y fieles.
Tras el repaso a la vida de los mártires y su camino a la beatificación, Osoro destacó que tras viajar a Roma y escuchar a los familiares se percató de que «las personas que conocieron a estos mártires siempre hablan de su firmeza y su bondad». Y recordó a los fieles, que «cuando nos declaramos cristianos nos declaramos dispuestos al martirio».
«La gran persecución»
El portavoz de la Conferencia Episcopal, que intervino en la parte final de la eucaristía, hizo mención a los «miles de católicos, ortodoxos y protestantes que eligieron dar su vida por Cristo antes que traicionarle». Para Camino, la historia de la Iglesia en el siglo XX debe de hablar «de la gran persecución» sufrida y de mártires como los 25 asturianos, «un ejemplo de firmeza en la fe y de caridad en el perdón».
Solistas del Centro de Arte de Los Cabos, de Pravia, cantaron al final de la misa el 'Himno joven de la beatificación', compuesto semanas antes del nombramiento y que también se escuchó en la plaza de San Pedro del Vaticano el pasado 28 de octubre. Ayer, Luis Alfredo Díaz, presidente del colectivo, explicó que la canción pretende «llegar a los jóvenes y ser popular pero siempre respetando la dignidad que merecen los mártires».





