Migoya minimizó los efectos de las modificaciones que el Gobierno regional, a través de Gispasa, incorporó en el proyecto del HUCA. «Han sido las que estimamos oportunas. Se han introducido porque según va avanzando la obra se detectan unas necesidades no incluidas en el proyecto inicial. El Gobierno quiere el mejor hospital posible», explicó. La portavoz del Ejecutivo declaró que «estamos haciendo un esfuerzo tremendo de inversión para poner en marcha una gran obra y esas modificaciones son para que los asturianos cuenten con una asistencia sanitaria y un hospital lo más moderno posible».
En relación al sobrecoste del proyecto del HUCA, Migoya recordó que «Gispasa está negociando este aspecto con las empresas», en un pulso que, al parecer, no ha concluido. Negó, como argumentan las empresas, que el incremento sea de hasta un 50%.
Eso sí, la consejera eludió concretar a cuanto ascendería la ampliación presupuestaria. Dejó claro, en este sentido, que el Principado deberá tratar el asunto con las empresas adjudicatarias. «Vamos a esperar a que no llegue a eso», respondió en relación a las cifras de más de 300 millones de euros auguradas por el PP.
Y mientras en la arena política se producía un cruce de acusaciones y defensas, a pie de obra apenas se divisaba movimiento. Cierto es que los trabajos de La Cadellada no están paralizados, pero su ritmo y volumen de actividad es ciertamente inferior al previsto.
Así, al menos, lo constató 'in situ' EL COMERCIO. Y es que mientras que en una jornada normal el ir y venir de camiones es constante, ayer apenas se veían vehículos llegando a la parcela. Pero la imagen más significativa que se podía observar ayer sobre terreno era la del estado de paralización de las grúas pluma. Ninguna de las cuatro que permanecen a la vista del público se encontraba trabajando. Tampoco las excavadoras. Sólo algún que otro camión portando hormigón.





