
Ya nadie se atreverá a llamarlo animalario. Una inversión de 1,9 millones de euros en su construcción y de 1,5 millones en su equipamiento han convertido el edificio de 1.325 metros cuadrados situado a espaldas de la sede de Bioquímica en un referente tecnológico de primera magnitud. «Se ha cuidado todo al máximo, como si en vez de animales fueran humanos», explicó el vicerrector de Investigación, Pedro Sánchez Lazo, quien informó de la firma de un convenio de colaboración con el Hospital Universitario Central de Asturias «para que todos los cirujanos residentes vengan a los quirófanos del Bioterio a practicar la técnica de la laparoscopia». Y lo harán con tres niveles de formación. Con bolitas de colores que han de colocar en un panel, con una simulación por ordenador y, finalmente, con animales.
Hacia el reencuentro
El recorrido por las tres plantas del Bioterio lo realizó una nutrida comitiva después de que el rector y el consejero de Educación se intercambiaran subliminales mensajes en el que constituía su primer encuentro público tras la tormenta mediática en que se enfrascaron en los últimos días. Comenzó José Luis Iglesias Riopedre confesando su «gran satisfacción por estar aquí en un acto que manifiesta la esencia de la Universidad. El Bioterio y la Semana de la Ciencia simbolizan la creación y difusión del conocimiento, lo más importante de la Universidad». El consejero de Educación y Ciencia, quien comprometió la dotación de nuevo personal -un coordinador, un veterinario, un titulado y tres técnicos- que le solicitó el vicerrector de Investigación, señaló que «el Gobierno colabora con la Universidad con toda intensidad dentro de sus posibilidades» y defendió el «casi un millón de euros que aportó la consejería para el equipamiento, que es tan importante o más que la construcción misma», que se financió con fondos europeos.
El rector, que le agradeció «hoy especialmente su presencia en este acto», insistió en que el dinero que recibe la Universidad «es una inversión de la sociedad en la sociedad» y destacó que «lo más importante del Bioterio no es la obra en sí misma, sino la vida que hay dentro de la obra». Y Juan Vázquez finalizó el acto formal de inauguración con una de sus referencia alegóricas cargadas de intención. «Dejemos algunas controversias en la sala de aislamiento del Bioterio, porque es lo que nos piden nuestras instituciones, que están por encima de nosotros mismos».





