
INVESTIGACIÓN
INVESTIGACIÓN
La calificación inicial del Ministerio Fiscal recogía una petición total de 57 años de prisión para los ocho acusados. Los supuestos cabecillas del entramado delictivo, el propietario de un quiosco ubicado en la Acerona y un hostelero de barrio de la Arena, se enfrentan a diez años de cárcel cada uno, además del pago de una multa de 120.000 euros. Las peticiones de pena para las otras seis personas acusadas oscilan entre los seis y los cinco años de cárcel. La vista oral se celebrará hoy en la Sección Octava de la Audiencia Provincial, en Gijón.
La investigación policial llevada a cabo en el año 2005 se saldó con el decomiso de casi un kilo de hachís y la detención de ocho personas. Están acusados de formar parte de una red de narcotráfico dedicada a la distribución de sustancias estupefacientes que previamente traían desde Galicia.
Coche interceptado
La primera intervención de las fuerzas de seguridad tuvo lugar a principios del año 2005 en la carretera N-632, en las inmediaciones de Soto del Barco. En ese punto, la Guardia Civil estableció un control e interceptó un automóvil en el que había droga oculta. Fue localizado un kilo de hachís y otro de cocaína. La venta fraccionada de esta droga en el mercado negro supondría la distribución de 10.000 dosis de cada una de las sustancias estupefacientes. Según fuentes de la investigación, la distribución de la droga incautada se realizaba en locales de ocio de la ciudad. Las dosis eran cortadas por los detenidos y posteriormente vendida a 'camellos'.
La detención de uno de los máximos implicados Alfredo F. B., de 74 años y que regentaba un quiosco en la zona centro, causó sorpresa entre los numerosos conocidos del imputado, quien, previsiblemente, llevaba una 'vida normal' sin ostentaciones ni lujos. Es minero jubilado y su pensión asciende a más de 2.000 euros mensuales. Otro de los acusados, el hostelero A. C. Q., es hermano de un ex jugador del Sporting de Gijón.





