El desatino es de tal calibre que la explicación sólo tiene lógica política. Es una decisión de Gobierno para marginar a los representantes del profesorado de las negociaciones que les atañen. Pretenden llevar a cabo estas políticas en 'petit comité' con organizaciones con las que tiene un aire de familia y con las que es más fácil llegar a acuerdos. Sobran los interlocutores molestos.
El asunto tiene un notable y desgraciado precedente: la publicación en mayo, por parte de Administraciones Públicas, de una resolución solicitando a buena parte de los empleados públicos de Asturies la adhesión a una 'carrera profesional' de la que nadie en Educación había hablado ni pedido y sin precedentes en el Estado español (de hecho, falta la cobertura legal en la que encajarla). Dicha resolución fue y es rechazada por parte de la mayoría sindical en Educación en Asturies. En junio hubo una convocatoria de huelga por parte de SUATEA, CCOO y CSI-CSIF. Se presentaron demandas judiciales (SUATEA, CSI-CSIF, USO ) y, casi como un punto y siguido, una intervención judicial la paralizó cautelarmente a instancias de la Corriente Sindical de Izquierda.
Ante esta usurpación de funciones, amparada en dos decretos publicados en verano relativos a dichas consejerías, por los que la política de personal de la Consejería de Educación se transfiere a la de Administraciones Públicas (salvo para lo que ésta delegue), el desposeído consejero de Educación, señor Iglesias Riopedre, ha permanecido mudo. Mudo ante la comunidad educativa, ante los sindicatos del sector y ante la Junta de Personal (compuesta por las delegadas y delegados elegidos por el profesorado hace tan sólo un año), pese a las reiteradas peticiones efectuadas solicitando una reunión.
Pero este silencio no es nuevo; en realidad, lleva meses desaparecido: en pleno conflicto por la resolución sobre la carrera profesional, nunca dio la cara ante el profesorado o sus representantes. Cuando fue desposeído de parte de sus funciones este verano, no dio ninguna explicación. Ahora que se convoca una Mesa General de la Función Pública para tratar temas exclusivamente de Educación y de la que se expulsa a la presidenta de la Junta de Personal Docente y delegada por SUATEA y al delegado y presidente de CSI-CSIF -invitados como asesores por un sindicato sanitario-, el señor consejero tampoco dice nada. Señor Iglesias Riopedre, el personal docente necesita de una consejería y de un consejero con plenos poderes con quien negociar todos los temas relativos a Educación y una administración educativa democrática que dialogue con los representantes del profesorado. Por desgracia, nada de eso es así. Un consejero que nos da la espalda, al que sólo vemos por la prensa (con obispos, centros concertados o dando vagas explicaciones sobre las bondades de una 'carrera profesional' que es incapaz de explicar) no nos sirve ni sirve a la educación pública asturiana. Queremos una auténtica Consejería de Educación, no una'Conserjería' de otra Consejería. Por eso, señor Iglesias Riopedre, le pedimos: ¿dimita usted!





