Las partes deberán aproximarse en Anápolis respecto a los cuatro problemas centrales que implica el conflicto palestino-israelí: la delimitación de las fronteras, las bases de la seguridad común, el futuro de los refugiados y el de Jerusalén. Los más comprometidos con la negociación tratan de avanzar acuerdos de partida en cada uno de esos capítulos antes de que el promotor de la 'solución con dos Estados', el presidente Bush, abandone la Casa Blanca. Pero si en medio de la sangre derramada en Gaza Al-Fatah logró una victoria de credibilidad como interlocutor representativo, esa misma sangre representa la evidencia más atroz de que es la pugna fratricida la que hoy lastra cualquier hipotética solución para la cuestión palestina.





