El colectivo quiere hablar con los nuevos responsables municipales para que durante la temporada se suprima alguna de las farolas que rodean la desembocadura del Sella. La experiencia habla por sí sola. Cuando por alguna avería el alumbrado queda interrumpido, las capturas aumentan. Hace varios años se decidió apagar una fase de la iluminación a partir de la una de la madrugada y quieren que este año se adopte alguna medida similar. Esta pesquería requiere de escasa luz y mal tiempo, pero en Ribadesella la luz es intensa y el mal tiempo sigue sin llegar.
Entre tanto, los precios siguen al alza. Los mil quinientos gramos que ayer se pusieron a la venta fueron adquiridos por un distribuidor de Soto del Barco en 810 euros el kilo, el mayor de la presente costera. La cotización se acerca al máximo histórico, record que podría quedar superado a lo largo de esta misma semana.





