
Con el desarrollo de esta tercera fase, el Ayuntamiento da «casi por finalizado» el Plan Especial de Reforma Integral (PERI) para la mejora del barrio de El Cuetu, que comenzó hace ya años con fases previas que afectaron a las calles de Santo Domingo, Cuetu Alto o el barrio de Juan Cuesta, entre otros, y que ahora lucen un aspecto más peatonal y libre de vehículos.
Pero, tal y como ocurrió con aquellas primeras fases, los vecinos afectados por estas obras han vuento a recibir el inicio de los trabajos con cierta incertidumbre. «Todo lo que sea arreglar está bien, pero el problema es que nos quitan muchos aparcamientos. Ya no hay dónde estacionar y si dejas el coche un momento en la acera te multan», se quejaba ayer Dolores Revilla, una de las afectadas. «No sé donde vamos a aparcar», añadía Ramón Rivero a la conversación en alusión a los criterios de semipeatonalización y liberación de vehículos que vienen adoptándose en las diferentes fases de rehabilitación de este barrio. «La obra tiene su parte positiva y su parte negativa, porque también promueve el botellón en estas calles», concluye Miguel Dueñas.
«Quedará muy bien»
Pero las dudas sobre el resultado y las consecuencias de esta actuación no son compartidas por todos los vecinos. Otros muchos como Graciela Noriega celebran el inicio de estos trabajos que permitirán descongestionar de vehículos este emblemático barrio llanisco y recuperar los espacios públicos. «Quedará muy bien», augura. «En teoría, está bien, pero estamos a la expectativa de cómo repercutirá en el barrio y en los negocios», añade la propietaria de un establecimiento de la zona que prefiere mantener su anonimato.
Los trabajos para la adecuación de las calles de Cuetu Bajo, de La Bolera y de Sánchez Villa se desarrollarán a merced de un convenio de colaboración suscrito el pasado mes de marzo entre el Gobierno del Principado -a través de la Consejería de Presidencia- y el Ayuntamiento de Llanes, por el que se decidió financiar a partes iguales la actuación que implica inversiones tanto en espacios públicos como privados. Y es que este proyecto no sólo incluye la urbanización de las calles, sino que afecta también a las viviendas del barrio.
«Ambiente descuidado»
El Ayuntamiento de Llanes justificaba ayer estas obras por el mal estado y la imagen «de ambiente urbano descuidado» en el que se encuentran en la actualidad las calles del barrio pendientes de arreglar, que «son ocupadas de forma congestiva como aparcamiento y paso de vehículos» con aceras «discontinuas y excesivamente estrechas».
Los trabajos iniciados ayer implicarán la pavimentación de las mencionadas calles siguiendo los criterios utilizados en el resto del barrio y potenciando la peatonalización de toda el área, aunque permitiendo el acceso rodado para los residentes. Las calles, aceras y plazas se pavimentarán con piedra caliza, empleando diferentes colores y despieces que ayudarán a diferenciar entre espacios públicos y privados, y entre usos peatonales y rodados.
El proyecto prevé, incluso, dotar al barrio de espacios de estancia pública, como la nueva plaza de La Bolera recuperando este vacío urbano ahora congestionado por el aparcamiento de vehículos -las calles de Cueto Bajo y La Bolera suman una treintena de plazas, más varias zonas de carga y descarga-, que tras las obras será ocupado por árboles y bancos.
Pero las obras no sólo implicarán la urbanización de las calles, sino que servirán también para renovar la red de saneamiento y abastecimiento de agua, soterrando la red eléctrica y de telefonía, e incorporando nuevas instalaciones como el gas natural y la canalización para dotar al barrio de fibra óptica. Por último, la obra implica también la renovación del alumbrado público aumentándose incluso el número de puntos de luz de este barrio llanisco.





