
Lo cierto es que las diferencias cada día son menores, pero se mantienen con evidencia en determinados compartimentos estancos. Las compras son uno de ellos. Son efectuadas mayoritariamente por las mujeres (el 46%, frente a un 26% de hombres), como el cuidado familiares dependientes, que también es realizado habitualmente por mujeres. La participación de los hombres en estas tareas es casi la mitad de la de las mujeres, trabajen o no ambos fuera de casa y trabajen o no ambos el mismo número de horas.
Las diferencias entre sexos en participación y duración en las actividades de hogar y familia no es la misma en fines de semana que en días de diario. Curiosamente disminuyen ligeramente al tener en cuenta el tipo de jornada. Durante los viernes, sábados y domingos los hombres que hacen actividades del hogar le dedican unos 15 minutos más que de lunes a jueves y las mujeres pasan de casi cinco horas a cuatro horas y media en esos mismos días.
Pese a todo, las tareas del hogar recaen de forma mayoritaria en las mujeres y, aunque dispongan de servicio doméstico, invierten casi cuatro horas al día en estos menesteres, sólo una hora menos que aquellas que no disponen de dicho servicio.
Fuera de casa también hay interesantes diferencias a tenor de los cromosomas, como la participación en actividades de voluntariado, más propia de hombres que de mujeres, así como las actividades participativas, especialmente en las prácticas religiosas. El 7% de las mujeres practican ritos religiosos, porcentaje que se divide por dos en el caso de los varones.
Deportes y arte
La práctica deportiva es otra de las marcas diferenciales. La femenina se centra especialmente en andar, en hacer gimnasia, y en los deportes acuáticos. Los varones, además de andar o caminar (también un 32% lo practica), prefieren los deportes con balón o pelota (5%). En cuanto a aficiones y juegos, las artísticas se encuentran distribuidas por igual entre ambos sexos. La diferencia surge en el resto de aficiones, especialmente en las relacionadas con el ordenador, en las que los hombres son predominantes, así como en los juegos, tanto los de sociedad como los informáticos, en los que se establece la mayor diferencia a favor de los hombres.





