
Hasta el sábado, cerca de 500 delegados de 130 países buscarán un consenso para poner las bases de una estrategia internacional 'post Kioto', con nuevas metas de reducción de emisiones de CO2 y acciones para paliar los peores efectos del calentamiento terrestre.
En la sesión inaugural, la vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, subrayó que una conciencia verde a escala global «no es una alternativa más. Trabajar unidos, más unidos que nunca, es una exigencia». Junto a ella, el secretario ejecutivo de la Convención Marco de la ONU sobre Cambio Climático, Yvo de Boer, fue tajante. Las evidencias científicas sobre la alteración climática mundial se multiplican en los cinco continentes y nadie en su sano juicio duda ya de que, en mayor o menor medida, todos los países sufrirán sus embates; sequías, olas de calor, inundaciones, tornados, lluvias torrenciales, pérdida del litoral, deshielo de glaciares, etc, que en algunos casos «amenazarán la supervivencia» de millones de personas.
Frente a este panorama es imprescindible la «voluntad política» de los gobiernos y estrategias multilaterales para hacerles frente. No actuar sería -dijo- «poco menos que criminal e irresponsable», y un «ataque» contra los más pobres del planeta. «Ahora veremos por dónde van los líderes mundiales», retó.
Líderes mundiales, por cierto, que no estarán presentes en la cumbre de Valencia, que clausurará el sábado el secretario general de Naciones Unidas, Bn Ki-moon, pero sí sus delegados, y éstos seguirán con suma atención todo lo que allí se apruebe.
La reunión del IPCC es la primera desde que hace un mes, el 12 de octubre, se anunciara la concesión del premio Nobel de la Paz a este grupo de expertos -hoy son casi 3.000 científicos de todo el mundo- creado en 1988 por la ONU y la Organización Meteorológica Mundial, y al ex vicepresidente de EE UU Al Gore. Su cometido en Valencia será elaborar el llamado 'informe de síntesis'; destilar en apenas 30 páginas las conclusiones científicas sobre el cambio climático, sus efectos reales, y las medidas de mitigación desgranadas en miles de folios del Informe de Evaluación del IPCC, aprobados este año.





