-¿Qué hay de verdad en esos escenarios catastrofistas que se plantean por el cambio climático?
-Los únicos datos irrefutables que tenemos a día de hoy son sobre la contaminación. Desde mediados del siglo pasado el hombre ha roto el equilibrio que tenía con la naturaleza. Esta ya no es capaz de depurar por si sola la contaminación. Ni los océanos, ni el aire, ni la tierra son capaces por si solos de depurar lo que a ellos se vierte. Eso es un hecho. Si produce o no efectos sobre el clima es otra cuestión.
-Entonces, ¿no cree en el cambio climático?
-No, no digo eso. El primer satélite, el Sputnik, se lanzó en 1958. El valor de estos primeros artilugios era simplemente ponerse en órbita. Los primeros satélites de medición se lanzaron hace muy poco tiempo, por eso es muy arriesgado extrapolar un futuro con los pocos datos que tenemos. La contaminación a día de hoy sí es medible, el cambio climático todavía no.
-¿Qué opinión tiene entonces del documental de Al Gore 'Una verdad incómoda'?
-No lo considero un documental científico. Está bien como película de ciencia ficción, tipo 'La guerra de los mundos'. Los datos que aporta no se han contrastado, como le dije hace poco tiempo que tenemos datos globales. La película puede tener valor si logra despertar la inquietud de la gente. Hay que concienciarse de que no podemos consumir como en el siglo XX.
-¿Y cómo se logra eso en pleno estado del bienestar y con potencias emergentes como China o La India consumiendo ya como Europa?
-No podemos pretender que el hombre regrese a la Edad Media para reconciliarse con la naturaleza. El estado del bienestar y el confort es un proceso irreversible. Nuestros esfuerzos en la comunidad científica están encaminados a lograr energías más limpias, procesos químicos que limpien, procesos de combustión que se puedan controlar, en definitiva en sistemas que limpien la casa que hemos ensuciado. El gran reto del siglo XXI será restablecer el equilibrio que perdimos en el siglo pasado.
-¿Es usted optimista?
-Sí, lo soy. Siempre he confiado en la capacidad del ser humano ante los grandes retos.
-Con el petroleo por las nubes y agotándose, ¿qué energía le sustituirá en el futuro?
-Hace 42 años que salí de la facultad y por aquel entonces ya decían que al petróleo le quedaban 15 años. Por culpa de eso perdimos un tiempo precioso en los setenta con la primera gran crisis. Tras la recuperación dejamos de mirar a las energías renovables y limpias. Se perdieron 30 años. La energía nuclear es una opción, con los nuevos reactores que estarán en marcha en quince años será limpia y muy segura. También la energía solar, en la que España es una potencia con la primera plataforma solar de Almería. La eólica también es eficaz. Falta por resolver como almacenarla.
-¿Qué debemos hacer mientras tanto la población?
-El paradigma de la sostenibilidad es hacer más con menos y sin contaminar. Hay que cambiar de estilo de vida. Consumir menos. No sabemos la incidencia de la contaminación en el clima, pero si sabemos que ésta por si sola nos mata. Si el agua y el aire que bebemos y respiramos está contaminado moriremos. Ese es otro hecho irrefutable.





