Julio César Valdés, el patrón, y José María López, su compañero en las tareas del mar, habían madrugado. Zarparon antes de las 6 para dedicarse a la captura de merluzas en el caladero habitual de la flota de Cudillero, situado a unas nueve millas al Noreste de la localidad. No llegaron tan lejos. Aún de camino, el 'Sevi' colisionó contra algún objeto a la deriva y empezó a hundirse. «Calculamos que no tardó ni 30 minutos en irse a pique», explicó el patrón mayor de Cudillero, Salvador Fernández Marqués.
Experimentados
Los dos tripulantes, según su descripción, son marineros curtidos que empezaron en el oficio a los 16 años. «No cabe hablar de falta de experiencia. Ha sido un accidente», señaló Marqués. Las primeras hipótesis apuntan a que el barco se encontró, probablemente, con un tronco desprendido de la carga de alguno de los mercantes que se dedican al transporte de madera por esas aguas. «Es mala suerte. A esas horas, aún está oscuro y para circular hay que fiarse del radar, que no detectó nada en este caso», indicó el responsable de la cofradía. Salvamento Marítimo encomendó a un barco y a un helicóptero la tarea de localizar el obstáculo.
La costumbre de la flota pixueta de navegar en grupo para poder prestarse auxilio cuando es necesario ayudó al final feliz del suceso. Otros dos pesqueros, el 'Mar de Pedro' y el 'David' respondieron de inmediato a la señal de socorro de la embarcación en apuros. «No tardaron el llegar más de diez o quince minutos», indicó Marqués. Los ocupantes del 'Mar de Pedro' rescataron a sus compañeros a tiempo de presenciar cómo el Cantábrico se tragaba al 'Sevi', una embarcación de nueve metros de eslora y unos 13 años de antigüedad.
Los dos pescadores rescatados regresaron a sus casas pasadas las 8. Marqués, quien pudo hablar con ellos poco después, los encontró en buen estado físico pero «nerviosos por todo lo que habían pasado». «Me dijeron que sólo habían notado un golpe muy fuerte y que, de repente, empezaba a entrar agua», relató.






