
Por ahora, de todos modos, nadie aventura un origen claro de un galipote que afectó seriamente al monumento natural de la ensenada de Llodero, en Zeluán, y que tiñó de brea decenas de embarcaciones de recreo y de pesca en los pantalanes deportivos y en las inmediaciones del muelle pesquero.
En torno a una quincena de operarios de la Autoridad Portuaria y, ya por la tarde y por encargo del Principado, de la empresa Tragsa se afanaban ayer en retirar la mayor cantidad posible de las 'galletas' de galipote que flotaban en el agua o que ya se habían depositado en pedreros, diques, botes o la arena de Zeluán.
Algunos cálculos estimaban en cerca de diez toneladas la cantidad de residuos recogidos y trasladados a la planta de tratamiento del Consorcio para la Gestión de Residuos Sólidos de Asturias (Cogersa). Muestras de esa brea recogida durante las dos últimas jornadas son las que emplearán los técnicos de Medio Ambiente para tratar, mediante el análisis de sus componentes, de averiguar el origen del vertido.
Esas muestras se suman a las recogidas en una primera investigación por el Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil, que fueron quienes recibieron los primeros avisos sobre la aparición de unas masas oleaginosas que, en algunos casos, rondaban los ocho metros de largo por dos de ancho.
En la Autoridad Portuaria, por su parte, seguían ayer de cerca las gestiones para la limpieza de sus instalaciones afectadas por el vertido. «Nosotros no tenemos los medios suficientes para conocer el origen de este galipote, que desde luego nos ha sorprendido mucho», aseguraba ayer el presidente del Puerto, Manuel Docampo. Por su parte, y en declaraciones a Efe, el jefe de la Unidad de Medio Ambiente de la Autoridad Portuaria, Alejandro Varas, señaló que las pesquisas que han realizado sólo les permite barajar que el galipote no procede de ningún buque, y que «más bien, parece ser que viene de aguas arriba del puente de San Sebastián».
No obstante, el técnico del Puerto abogaba ayer por esperar a que se conozcan los resultados de los análisis de las muestras de brea que realizarán el Seprona y la consejería de Medio Ambiente, a través de sus direcciones generales de Agua y Calidad Ambiental y de Biodiversidad y Paisaje.
Ante esos indicios, desde la empresa Arcelor-Mittal, la principal industria con capacidad para verter residuos en el cauce alto de la ría, se insistía ayer en que las investigaciones que han realizado de sus instalaciones no aportan datos «que nos permitan asumir el vertido». «Se están haciendo pruebas y se está investigando. Habrá que esperar a que concluyan esos análisis y se verá entonces de dónde procede. Por nuestra parte, nuestros datos no nos permiten decir que hemos sido nosotros», aseveraba ayer un portavoz de la compañía.
Conductos limpios
De hecho, desde Arcelor-Mittal indicaban que, de haberse producido un escape de esas características desde sus instalaciones, tendría que haberse producido a través de unas conducción que «están limpias». De ese modo, si finalmente se determinara que el origen del galipote está en su factoría, se debería únicamente en tal caso «a algún tipo de filtración» de la que no se tendría constancia hasta ahora.





