
«El camino ha sido largo y cargado de esfuerzo durante los últimos años; ahora, solo nos queda desear un próspero futuro para los residentes, para los cuales ésta ya es su casa», resumió el presidente de Apta.
Después de meses de polémica con el Principado, ya que el Gobierno regional rechazaba financiar el funcionamiento de un centro al que no estaba permitido el acceso a personas ajenas a la entidad, la Consejería de Bienestar Social y la dirección de Apta pactaron en setiembre el convenio que posibilitaría la apertura de la residencia, al ceder la asociación de familiares diez plazas al Principado. El Ayuntamiento de Gijón, por su parte, cedió la parcela para que se construyese el centro, de 882 metros cuadrados y cuyo presupuesto asciende a 1.403.421 euros.
En la inauguración oficial de ayer estuvieron presentes todas las partes interesadas: la consejera de Bienestar Social, Pilar Rodríguez; y la alcaldesa de Gijón, Paz Fernández Felgueroso; así como una larga lista de patrocinadores y colaboradores gracias a la cual «se ha hecho posible esta realidad», apuntó Urrutia.
La instalación, dirigida a personas discapacitadas de edad avanzada, completa los servicios de la asociación, que en su vasta trayectoria de 26 años ha puesto en marcha un taller ocupacional y un centro especial de empleo. «Este nueve centro supone la creación de un eslabón más de la cadena, que seguirá creciendo», señaló Romualdo Trancho, presidente del consejo de administración del centro especial de empleo.
«Mejoras en caminos»
Los usuarios, «protagonistas principales del acto», aprovecharon la presencia de las autoridades para reivindicar mejoras. «Sería conveniente que mejorasen los caminos de accesos al centro y también los medios de comunicación hasta Cabueñes», apuntó Ángel, uno de los usuarios que desde el pasado mes de octubre reside en el complejo.
La consejera de Bienestar Social, Pilar Rodríguez, manifestó su «satisfacción» por haber dado forma «a un proyecto que desde el año 2001 ha sido un rosario de problemas; pero finalmente, aquí estamos, dejando patente que Apta es una organización ejemplar». La representante del Gobierno regional manifestó que el centro residencial podrá «ofrecer una atención integral a un colectivo de personas de edad avanzada que tienen unas necesidades diferentes a los más jóvenes».
El complejo cuenta con habitaciones individuales y dobles con baño propio, servicio de comedor, gimnasio, biblioteca, sala de estar, sala de visitas, sala polivalente, lavandería y amplias zonas verdes. El usuario aporta un porcentaje de su salario o pensión en concepto de manutención, y el resto es financiado por la Consejería de Bienestar Social, que subvenciona el mantenimiento del centro residencial.
El Ayuntamiento, cedente de los terrenos en los que se ubica la instalación, ha aportado recientemente una parcela para un centro de similares características de la entidad Ángel de la Guardia. El presidente de Apta, Fernando Urrutia, agradeció los esfuerzos consistoriales a «Mapi», como llamó a la alcaldesa familiarmente en repetidas ocasiones. La regidora local, por su parte, alabó «la tenacidad de todas las familias y entidades que han hecho posible el centro».





