
Fue ante quienes mañana serán médicos donde explicó que el futuro del trasplante de hígado pasa por realizar injertos de otras especies, como el cerdo transgénico. El doctor puntualizó que la técnica de los xenotrasplantes depende de la evolución de enfermedades como la hepatitis y que, pese a que ya se está trabajando la técnica, los virólogos advierten de la posible aparición de virus muy dañinos para la salud del paciente.
Antes de hablar ante los estudiantes, Moreno lo hizo ante los periodistas sobre la reciente obtención de células madre pluripotenciales inducidas obtenidas de piel humana y que actúan como las células madre embrionarias, que abre un campo espectacular en la medicina regenerativa, un terreno en el que aún quedan muchas cosas por hacer para que se cumpla ese sueño de crear en el laboratorio recambios de órganos humanos que hagan innecesarios los trasplantes. «Lo que ahora parece ciencia ficción se acaba cumpliendo», dice Enrique Moreno en un alarde de optimismo que mira al futuro, y añade que «tal vez la medicina regenerativa haga innecesarios los trasplantes». Pero lo dicho esconde una reflexión mucho más profunda sobre la investigación y sobre lo que es el trabajo diario de este especialista. «A mí siempre me gusta decir que hasta ahora estamos hablando de titulares de periódico», advierte, y añade que «parece que con las células madre se van a resolver todas las enfermedades».
Se adivina el escepticismo de quien sabe que las cosas no se hacen de un día para otro, que si bien el futuro pasa por los cultivos celulares, el presente es otro. «La rentabilidad que está teniendo la aplicación de terapias con células madre es de momento muy pobre, pero sin embargo ha abierto una puerta espectacular para hacer realidad la regeneración de los tejidos», afirma.
El presente es su trabajo diario con trasplantes de órganos procedentes de cadáveres, por el contacto diario con los familiares que sufren con los pacientes y se ilusionan y preguntan al médico sobre unos avances que no llegan tan rápido como las noticias. «Esta situación nos produce a los clínicos problemas en la asistencia a los enfermos, porque de pronto llega alguien y te pregunta '¿no sería posible tratar el cáncer de hígado que tiene mi padre con células madre?'», relata con cierto desasosiego. Y es que Moreno tiene claro que, por el momento, el trasplante no va a ser sustituido por otro tipo de terapias.
El Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica sabe bien que terapias como los trasplantes de islotes pancreáticos no ofrecen todavía la rentabilidad buscada. La cifra en un 20% el especialista, que ha visto cómo sólo dos de cada diez pacientes recuperan la capacidad para producir insulina. Es, pues, este «un método adicional».
Sistema modélico
Las terapias celulares tendrán mucho que decir, pero de momento Moreno habla maravillas del sistema de trasplantes español, modélico y que jamás se ha visto afectado por los vaivenes políticos, algo que agradece el galeno. Claro que si algo lamenta es que el pasado año fallecieran 127 adultos y seis niños a la espera de un hígado sano.
Ese sistema y el buen nivel de los especialistas españoles ha hecho posible que, por ejemplo, en el caso de los trasplantes hepáticos se puedan emplear ya órganos de donantes de edad avanzada, cuando antes sólo era posible hacerlo con jóvenes, u optar por implantar en el cuerpo del enfermo sólo un trozo del órgano (split). Y ha hecho también posible que se incrementen los trasplantes de órganos en vivo, algo que ocurre igualmente en los hepáticos y que genera una serie de problemas a los facultativos, que han de informar a los familiares de los pacientes siempre sin coaccionarlos, sin que se vean coartados a hacer una donación ante una situación límite. Moreno explicó que la donación en vivo se incrementó en un 40% entre 1991 y 2001 y que los niveles de supervivencia respecto a los cadáveres se incrementan en un 25%.





