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De la carta al correo electrónico
Un grupo de vecinos de Lena sigue estos días un curso de informática. Para algunos supone su primer contacto con las nuevas tecnologías
26.11.07 -

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TALLERES. Los alumnos de un curso de informática en el telecentro de Lena. / J. M. PARDO
Internet se ha convertido en los últimos tiempos en algo tan accesible, que la barrera de edad ya no importa a la hora de navegar por la red, aunque antes haya que tener unas nociones básicas para poder emprender el camino en solitario. Para facilitar ese recorrido, los telecentros de Asturias programan talleres de iniciación durante todo el año, como ocurre en Pola de Lena, donde un grupo de vecinos amplía sus conocimientos sobre el manejo de los ordenadores.

El perfil de estos alumnos es de gente madura, por encima de los 40 años, que en la mayoría de los casos no han tenido ningún contacto con el ordenador y, mucho menos, con internet. En los cursos aprenden tareas sencillas, como manejar el explorador, escribir un correo electrónico o guardar una foto cogida de una página web. Acciones en un principio sencillas, pero que a veces hay que mirar con otra óptica para comprenderlas.

Las motivaciones, en este caso, son totalmente personales y cada uno tiene una historia que contar. Como ocurre con Isabel Palacio, que se apuntó en el curso junto a su marido, Carlos Ramos, «porque veía que todo el mundo sabía manejar el ordenador y no encontraba una razón por la que no pudiera hacer lo mismo». Isabel habla con la mirada fija en la pantalla, está escribiendo un correo electrónico a su hija mientras espera que el profesor dé inicio a las clases . «Me encanta la posibilidad de comunicarme con otras personas. Cuando ponga internet en casa, podré conectarme con mis amigas de fuera».

Carlos, por su parte, ya había utilizado con anterioridad ordenadores, «lo necesitaba para trabajar, aunque no manejaba los mismos programas». Este hombre, el único del curso, destaca que lo mejor del taller en el telecentro es que «te permite ampliar conocimientos».

Tere Mayordomo es otra de las alumnas del centro de internet lenense. Admite que «sufro mucho con esta máquina de vez en cuando, pero me encanta aprender». No es la primera vez que Tere asiste a un curso de estas características, «aunque tampoco será la última», señala. Quien sí ha hecho multitud de cursos de informática es Berta Torres, otra de las alumnas del telecentro lenense. Esta vecina se muestra maravillada por todo lo que tiene que ver con internet y sus posibilidades. De hecho, manifiesta que, «me voy a comprar un ordenador en cuanto pongan el cable en mi casa. Va a ser lo primero que haga».

Paciencia del profesor

Pero qué sería de un curso sin su profesor. Al menos eso es lo que piensa Saturnina Muñiz, quien destaca la «paciencia» de su tutor a la hora de enseñarle nociones básicas del uso de internet. «Mi hija, sin embargo, no tiene nada de paciencia y es imposible que me enseñe nada». Otra de las motivaciones de Saturnina es «darle caprichos a mis nietos. Ahora ya puedo, porque no hace falta que me enciendan el ordenador ni nada, ya lo manejo yo sola».

Estos cinco alumnos son los testigos visibles de la manida frase de «querer es poder» que, a veces, llega a cumplirse.

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