
Cuando una persona se detiene en uno de los puestos y deja su bolsa en el suelo, ésta, con frecuencia, desaparece. Ante la incredulidad de que el plástico cargado de comida u otros objetos haya sido hurtado, las víctimas suelen acudir al comercio donde realizaron las últimas compras para comprobar si se han olvidado allí la bolsa. La proliferación de este tipo de delitos ha motivado que sean los propios comerciantes los que alerten a sus clientes de lo sucedido.
En la mayoría de los casos, los hurtos no llegan a denunciarse ante la Policía Local por considerarlos delitos menores. Según explicaron fuentes de las fuerzas de seguridad, «la mayoría de las veces los ladrones sustraen la cesta de la compra y las denuncias no llegan a efectuarse por considerar que no son hechos denunciables». Sin embargo, confirman que en los últimos días «ha aumentado este tipo de robos, con lo que hace pensar que hay varias personas que van de un mercadillo a otro para obtener los mismos fines.
Sorprendidos
Hasta el momento, se ha observado una proliferación de estos hurtos en los mercados de Langreo y Laviana. En algunas de las ocasiones, las propias víctimas sorprendieron a los delincuentes en el mismo momento en el que trataban de quitarles la bolsa aprovechando un momento de descuido. «Al se descubiertos argumentan que pensaban que la bolsa era la suya y la devuelven rápidamente para luego escabullirse entre la gente», apuntan fuentes policiales.
A pesar de que este tipo de robos parece insignificante, la Policía explica que «en una mañana pueden sacar mucho dinero en alimentos», por lo que recomiendan a las personas que denuncien. Los hecho se producen con frecuencia en los mercados de Langreo los sábados y en Laviana los jueves.





