
Comentó Javier Aguirre hace quince días que sus discípulos debían aprender a cerrarse, a no irse alegremente al ataque en busca de más dianas, aunque eso no fuese lo más bonito para el espectáculo. Esa lección era aplicable el día del Villarreal, cuando con 3-2 en el marcador y sólo 25 minutos para concluir el envite los visitantes acabaron llevándose los tres puntos. Pero ayer el rival era el Valladolid, un equipo modesto, recién ascendido y tradicionalmente fácil para los rojiblancos en el Manzanares, donde les han vencido en las últimas seis temporadas.
Salió el Valladolid al césped del Calderón consciente de estos datos y por ello se presentó timorato. Además se encontró con un tanto en contra en el minuto 2. El portugués Maniche concluyó un bonito pase del 'Kun' Agüero para, dentro del área, batir al francés Butelle.
Otra vez se dibujaba un escenario perfecto para los locales y otra vez no supieron como desenvolverse en él. La obligación del Atlético ante una situación de esas características y un enemigo inferior es tener el balón y buscar más tantos para cerrar el partido. El partido enloqueció pero los 'colchoneros' al final salvaron la cara. 4 3





