
El conjunto candasín se presentó en el Tartiere como el equipo con mayor ambición ofensiva de todos los que ha recibido hasta la fecha el Oviedo. La nueva serie de cambios introducidos por Lobo Carrasco no se tradujo en el juego esperado y los azules se atascaron en el centro del campo y no encontraron las bandas como en duelos anteriores. Bruno, por la derecha, demostró que no es un jugador de banda, y Villanueva, en la izquierda, no rindió al mismo nivel de cuando lo hace en su posición natural.
Por contra, los visitantes, pese a jugar con cinco defensas, tuvieron ambición y buscaron la portería de Aulestia. De hecho, suyas fueron las primeras ocasiones. A los 18 minutos, Dani Girol disparó fuera por muy poco y, tres minutos después, Zapico, tras aprovechar un error defensivo local, obligó al meta azul a realizar una brillante intervención.
La primera oportunidad local no llegó hasta el minuto 27 con un lanzamiento de falta de Curro, que Cervero cabeceó fuera. En las postrimerías del primer período, Stefan, tras jugada personal, chutó alto.
Tras el descanso, el Candás acusó el esfuerzo inicial y, a medida que pasaban los minutos, el Oviedo se fue adueñando del partido. Al cuarto de hora, se adelantaron los azules al rematar Lucas, desde dentro del área, un buen servicio de Jaime. Con el gol en contra, el técnico visitante, Florentino Angulo, tomó más riesgos, lo que se tradujo en el campo en un partido más abierto y con más ocasiones para los locales. Entre ellas, un gol anulado a Jaime, a los 66 minutos, por un dudoso fuera de juego y un remate de Cervero que detuvo con seguridad Nacho.
Pese a su ventaja en el marcador, el juego del Oviedo volvió a no ser del agrado de los aficionados, que, en algunos momentos, silbaron a los suyos. También lo hicieron con un cambio de Carrasco con el tiempo ya cumplido con el único objetivo de perder tiempo. 1 0






