
«Siempre que te enfrentas a un personaje como el de esta película tienes un plus de emoción y de responsabilidad. Son estos papeles los que te hacen implicarte aún más en tu profesión y sentirte más involucrada», dice Verónica, que sin embargo no piensa en el anuncio de las nominaciones de la próxima edición de los Goya. «Soy un poco de efecto retardado», bromea a la hora de explicar sus sensaciones previas a una posible nominación.
Algo que sería un premio para ella, pero que tampoco le quita el sueño por la competencia que hay este año para pelear por el galardón de mejor actriz. «Hay grandes interpretaciones femeninas y se han hecho muchos papeles de mujeres», apunta, para matizar poco después que «ojalá que esto no pase sólo una vez, porque tenemos grandes actrices en este país». Durante estos días, Verónica esta viendo más cine que nunca, al formar parte del jurado del Festival de Cine de Gijón. «Soy la envidia de todos mis colegas», comenta, mientras esboza una sonrisa y alaba la calidad del certamen: «Puede sonar a tópico, pero estoy encantada de estar en Gijón. Este festival tiene mucha fama por la calidez de la gente y por la calidad del cine que se proyecta».
Preguntada sobre sus influencias, aquellas intérpretes que han marcado su forma de actuar, Verónica es clara y huye de los nombres: «Me fijo más en los personajes y en los directores». Su última referencia, la serie 'Angels in America' dirigida por Mike Nichols, una producción en la que destaca el trabajo de Marie Louise Parker ('Tomates verdes fritos', 'Gran Canyon' y 'El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford).





