Este paso deja, de facto, el control de la compañía aérea en manos de la caja con un 23,3% del capital. Una posición de dominio sobre la que llamó la atención el vicepresidente económico, Pedro Solbes. Las acciones de Iberia se desplomaron en Bolsa al 'desinflarse' la guerra de opas abierta sobre la firma.
A British, que no pasa por sus mejores momentos, le cuesta rascarse el bolsillo. No quiere hacerlo, al menos, para comprar 'iberias'. Apuesta por mantener su 10% y esperar con la esperanza de alcanzar algún tipo de acuerdo con Caja Madrid. Algo que se antoja más que difícil, pues la caja le ha reprochado durante años su actitud en la aerolínea española y más en los últimos meses, cuando se alió con Texas Pacific Group (TPG) para lanzar una Oferta Pública de Adquisición de acciones (OPA) y quedarse con Iberia sin poner un solo euro.





