
Al acto, celebrado en el Palacio de Congresos y Exposiciones de Madrid, se sumaron representantes del Gobierno, partidos políticos, organizaciones empresariales, centrales sindicales, integrantes del mundo de la cultura y del espectáculo, familiares y amigos. Y, una vez más, Marcelino estuvo acompañado por su inseparable Josefina Samper, con quien se casó en Orán (Argelia) donde tuvo que evadirse iniciada la Guerra Civil.
Frente común
Durante su intervención, Camacho, que cumplirá 90 años en enero, repitió una de sus frases más acuñadas. «No nos doblaron ni nos doblarán ni nos domesticarán». Invitó a los asalariados a hacer frente pacíficamente a las injusticias que plagan el mundo, porque son los verdaderos creadores de la riqueza. Agradeció «el apoyo» y «la amabilidad» con la que había sido tratado y resaltó la importancia de que su homenaje fuera «un acto muy muy muy unitario».
El presidente del Gobierno apuntó en su discurso que vivir como Marcelino y Josefina «merece la pena» porque han sabido ser «padres fundadores de la libertad y de la democracia». Rodríguez Zapatero agradeció a UGT y CC OO «el entendimiento y la capacidad de entendimiento que han mantenido con los representantes de los empresarios». «Estoy seguro de que los avances más sólidos se ganan con acuerdos», subrayó.





