
En el apartado de Educación, el galardón recayó en la Unión de Discapacitados de Asturias (Uma); en cuanto a la Integración Laboral destacó Cogersa; en el área de voluntariado la ONCE premió a la Cruz Roja de Asturias; mientras que el hospital San Agustín de Avilés se alzó con el premio a la mejor arquitectura sin barreras y la Casa Malva lo hizo por la defensa de los derechos de las personas con discapacidad.
«Es necesario reconocer la labor de los hombres, mujeres, asociaciones y empresas que luchan porque no haya diferencia entre los discapacitados y entre las personas ciegas y las que no lo son», apuntó Abel González durante la entrega de las esculturas con dos manos entrelazadas que simbolizan «la solidaridad y el trabajo».
Al acto, que se celebró en la colegiata de San Juan Bautista, asistieron la presidenta de la Junta General del Principado, María Jesús Álvarez; la consejera de Presidencia, María José Ramos; la concejala de Servicios Sociales del Ayuntamiento de Gijón, Esperanza Fernández Puerta; su homóloga en el consistorio ovetense, Belén Fernández; así como diversos representantes del movimiento asociativo de la región.
Los galardonados mostraron su agradecimiento por las distinciones y manifestaron su interés en continuar trabajando en pro de la integración de los discapacitados. Por su parte, el delegado territorial de ONCE, José Antonio Rodríguez, destacó la importancia de la labor que desempeñan los premiados porque «consiguen romper barreras, no sólo físicas, si no también mentales».
La entrega de los galardones se clausuró con la actuación de la agrupación coral de ONCE de Oviedo y con un pincheo para los asistentes.





