Estos días, los mejores cocineros del país -no estaban todos, pero faltaban pocos de los mejores- han dejado sus restaurantes para estar en Casa Gerardo. Los padrinos Adriá y Arzak, Arbelaitz, Dacosta, José Andrés, Solla, Dani García, Cecilio Lera, Lorenzo Cañas... hasta sumar más de 23 estrellas Michelín en una sola comida, han ofrecido reconocimiento y calor a los Morán con su presencia. Ayer fue la única vez en el año en que se sentaron todos juntos a la misma mesa para una celebración. El trabajo de Pedro Morán de tantos años en los fogones y en la diplomacia gastronómica vivió su máximo esplendor. Los grandes cocineros asturianos de todas las tendencias -Fomento, NUCA, los novísimos- también se pusieron ayer su chaquetilla blanca para acompañar en un acto de reconocimiento al 'patriarca'.
La cocina del Principado se convirtió en el epicentro del universo gastronómico nacional por unos días. Pedro fue generoso y renunció a buena parte de su protagonismo, más pendiente de que todo saliera perfecto que de ocupar su sitio a la derecha del padre.
El domingo por la noche, durante una cena íntima y sublime, los precursores de la cocina moderna en España, Arzak, Castillo, etc. rememoraban lo duro del trabajo en aquellos años del cuéntame gastronómico. Al lado, el protagonista de la revolución total, Ferrán Adriá, escuchaba atento y desvelaba detalles de cómo Robuchón provocó la intervención del ministro francés al anunciar que se retiraba y que su sustituto no era un francés, sino un español de Cataluña. Cocineros aún en la veintena y ya con una estrella michelín (Juanfran, Dani García, Marcos Morán) escuchaban ojipláticos. Todo eso, que se mitificará y recordará en una reunión similar dentro de muchos años, pasaba en Prendes. Y ya hoy es historia de la gastronomía española.





