
A partir del 1 de enero de 2008, Mina La Camocha tendrá que renunciar a las concesiones, rescindir los contratos con las térmicas e iniciar un periodo para aplicar un plan de abandono del cese de actividad, que podría prolongarse entre seis u ocho meses, según estiman fuentes de la empresa.
Una explotación minera no es un establecimiento cualquiera al que únicamente se pone el candado para cerrar, sino que conlleva un proceso ordenado para dejar el pozo clausurado con todas las garantías de seguridad y medioambientales precisas. La recolocación del personal es otro de los asuntos claves en el cierre de La Camocha. El Ministerio de Industria se comprometió con los sindicatos a recolocar a los trabajadores en Hunosa. 38 de los 157 empleados de la explotación gijonesa se incorporarán a la empresa estatal antes de que finalice el año y el resto lo hará progresivamente en 2008 hasta el cierre definitivo de la mina.
Tanto los trabajadores en activo como los ya jubilados de La Camocha vivirán el último acto de la explotación gijonesa el próximo 4 de diciembre con motivo de la celebración de la patrona de la minería Santa Bárbara. La jornada comenzará a las 12 horas con una misa en la parroquia de San Emiliano Vega y continuará, a las 13.30 horas, con un almuerzo en el restaurante La Carbayera, en Granda. No faltará una exposición audiovisual recordando la historia del pozo, así como un sorteo y un maratón de tute.
Además de Mina La Camocha, deberán cesar de su actividad el próximo 31 de diciembre las compañías asturianas Jovesa y Minas del Principado, así como Virgilio Riesco, Minas de Valdeloso, Unión Minera del Ebro, Mina La Sierra y Carbones Pedraforca.





