
No obstante, los padres mantendrán su postura de no enviar a sus hijos al centro docente hasta que la Administración regional no se comprometa por escrito y dote al centro de esos profesionales, según decidieron en una asamblea celebrada ayer.
Los niños llevan ya seis días sin acudir al colegio y sus padres no piensan llevarlos hasta que «el nuevo personal esté allí. Queremos que el nuevo chaval esté perfectamente atendido y que eso no suponga que se desatiende al resto de los niños», indicaron fuentes de la asociación de padres.
De cualquier modo, los padres esperan que sean los actuales profesores y la dirección del colegio quienes dictaminen que el personal que se envíe al centro es el adecuado, ya que «no queremos que pretendan arreglar la situación con algún contrato basura. Lo que está claro es que si la consejería nos pretende engañar, volveremos a llevarnos a los niños del colegio».
El conflicto se generó la semana pasada, cuando se anunció en el colegio la llegada de un nuevo alumno que, al parecer, requería de unos cuidados especiales. La consejería entendía que el centro ya disponía de esos cuidados, lo que niegan tanto los responsables del colegio como los padres. Ante esta situación y a la espera de que se solucione el conflicto, la gran mayoría de los padres decidió no llevar a los niños al colegio desde el pasado viernes.





