«-No se yo porqué los políticos ponen tanto empeñu en promocionar la cosa turística y la consideren una especie de panacea, cuando ye bien sabido por los economistas serios que, en el mejor de los casos, sólo podría llegar a significar en torno al 12% del nuestru PIB.
-Lo de panacea dióme qué pensar, pero lo que ye eso del 'pi' suéname a un número con un carrau de decimales.
-Son les sigles del Producto Interior Bruto.
-¿Oye, ho, qué tampoco haz falta que me insultes!»
Y ahora paso ya a contarles la antepenúltima idea salida del caletre de un responsable político que había pensado lanzarla a los cuatro vientos (que no 'Al Aire') durante esta interminable campaña electoral que venimos padeciendo. Concretamente tenía elegido para tal menester el 'Día de los Electores', o sea el próximo 28 de diciembre. Pero gracias a una garganta profunda estoy en condiciones de ofrecerles la primicia tal y como me fue narrada:
-Un nutrido grupo de adiestradores de perros llevan ya un par de años encerrado en una finca situada a poca distancia de Benia de Onís, a salvo de las miradas de curiosos. Trabajan a destajo para lograr que diecinueve perros peludos, tranquilos y corpulentos, cumplan en los Picos de Europa con la noble misión de buscar y auxiliar a excursionistas y montañeros extraviados. Hasta aquí todo normal puesto que tales son las misiones que esos grandes cánidos suelen cumplir de manera genética. Pero de lo que se trataría es de que porten unos barriles de mayor tamaño que los clásicos contenedores de coñá, ya que éstos llevarían unos cuantos litros de sidra. Mas no acaba ahí la cosa, que lo más sorprendente está aún por venir: ¿algunos de los perros serán capaces de escanciar culinos!
-¿Santo Dios!-exclamé.
-No, San Bernardo-precisó el confidente.
¿Será cierto...?





