
El problema de la zona rural viene de hace tiempo. Las parroquias se quejan de la falta de comunicación que tienen entre ellas y con la zona urbana. Y el Ayuntamiento contesta que esas líneas resultan muy caras por el bajo número de viajeros que las utilizan. Por su parte, la zona rural alega que son poco usadas porque los horarios no son prácticos y porque tardan demasiado tiempo en llegar al destino.
Los intentos de solución han sido varios. El último: la propuesta de los taxi-bus y de crear dos líneas nuevas, desdoblando la ahora existente del M2. La primera ha sido descartada, como confirmó el presidente de EMTUSA, Santiago Martínez Argüelles. Y la segunda, quizás podría valer. La cuestión es que se está trabajando en una red en forma de tela de araña. Es decir, facilitar los enlaces entre unas líneas y otras, tanto para ir de una parroquia a otra como para llegar a la zona urbana. Pero no sólo al centro, asegura Argüelles. Porque muchos de los usuarios lo que quieren es llegar, por ejemplo, al Hospital de Cabueñes, o a algún centro municipal de los barrios. Es decir, cualquier ampliación que se lleve a cabo en los servicios será a través de líneas que conecten unas con otras.
Y todo, consiguiendo que los viajeros lleguen al destino «en un tiempo razonable». Tiempo que podría estar entorno a los 40 minutos, límite que ya se había autoimpuesto EMTUSA en el último intento de reorganización.
30 conductores
Pero, para poner en marcha estas cuestiones, a la empresa le hace falta una pieza imprescindible: personal. En estos momentos EMTUSA está en pleno proceso de selección para incorporar a 30 nuevos conductores. El día 25 de noviembre tienen la primera prueba. Después quedarán todavía dos ejercicios más y una entrevista personal. Por lo tanto, el proceso se alargará aún unos meses. Es posible que sea a finales del primer trimestre de 2008 cuando los nuevos conductores entren en plantilla. Pero aún tendrán por delante un periodo de formación. De ahí que el Ayuntamiento se haya marcado el plazo del segundo semestre del próximo año para poner en marcha la reorganización de las líneas.
Entonces, quizás se ponga en práctica el desdoblamiento previsto en el M2. En estos momentos, cubre el recorrido entre Gijón, Cefontes, Deva, Cabueñes, Castiello, Santurio, Caldones, Lavandera y Vega, pero el trayecto cambia dependiendo del horario. Así, a las 7.20 horas sale de Vega, hacia Lavandera y Linares y regresa a Vega. A las 7.50, por contra, con salida también en Vega, va a Caldones, Santurio, La Nisal, Castiello, Viesques y el Hospital de Cabueñes. A las 8.30 horas sale del centro hospitalario para dirigirse a Deva, La Ería (camino del Trole) y Gijón. A las 9.15 parte de la Gota de Leche hacia Cabueñes, pasando por Deva, Cefontes y Santurio. Y a las 10 de la mañana, también desde Cabueñes, hasta Vega, con paradas en Viesques, Castiello, La Nisal y Caldones. Cada uno de estos trayectos tiene entre cuatro y cinco frecuencias diarias. Pero eso obliga a los viajeros a informarse previamente de horarios y rutas. La idea era convertir eso en tres líneas distintas: una de ellas conectaría Cabueñes con Deva y Castiello, con cabecera en la Gota de Leche. Otra partiría del hospital para llegar a Caldones y Santurio, dando servicio también a Vega-La Camocha. Y, por último, otra línea cubriría el trayecto entre Vega-La Camocha con Lavandera.
En ese proyecto, al igual que en el que se estudia en estos momentos, las cabeceras de línea situadas en la zona rural funcionarían como intercambiadores, para que los viajeros pudieran coger ahí otros autobuses con conexión con otras parroquias o con el centro.
Lo que Santiago Martínez Argüelles tiene claro es que este tiempo de incorporación de los nuevos conductores servirá también para «hablar con la zona rural acerca de las líneas y las condiciones de viabilidad».





