El principado y la asignatura de Educación. Sorprende ver como, desde la Consejería de Educación, se han tomado medidas rápidas y precisas contra la objeción en la asignatura de Educación para la Ciudadanía. La misma, como saben, se ha convertido en materia de polémica por sostener algún colectivo que representaba una suerte de adoctrinamiento hacia los niños. Sorprende, digo, que, rápidamente, ante una protesta más bien débil en nuestra comunidad (33 solicitudes y sólo 18 llevadas ante los tribunales en forma de recurso), se presenten por los colegios inspectores para comprobar que efectivamente la materia se está impartiendo a todos los alumnos y estos no andan escaqueados por el patio. Ojalá, pienso, nuestra Consejería se aplicase así, de una manera tan decidida y contundente, para solucionar todos los problemas que presente nuestra educación. Sería todo un alivio.
Retrasos y más retrasos. Verán, el penúltimo episodio en lo que podríamos considerar como 'el culebrón' sobre la supresión de la barrera ferroviaria en nuestra ciudad, nos vino desde el Ministerio de Fomento. Desde allí admiten que, por estar volcados en solucionar el galimatías de la llegada del AVE a Barcelona, no pueden atender a otras cosas. O sea que, la principal obra de nuestra ciudad, tendrá que esperar una vez más. Cosa, por otra parte, que no sorprende en absoluto, puesto que, desde que se planificó la obra, no se ha cumplido absolutamente nada. Bueno, sí, que las máquinas han hecho un túnel que, de momento y por un buen tiempo, no servirá para mucho. El caso es que la improvisación ha reinado siempre en su planificación (ora se diseñaba una estación en el centro y subterránea, ora se llevaba a Moreda y se mostraba en superficie), porque, según las explicaciones oficiales, la obra es muy compleja y requiere, por lo visto, todo un despliegue administrativo sin precedentes (no más, supongo, que la ampliación de El Musel o el nuevo hospital). Y ya, a estas alturas, o sea, con todo por ver y cambiándolo a cada paso, uno se pregunta si, efectivamente, en este primer decenio del siglo XXI veremos algo.
Esto es, si después de casi diez años desde que se pusiese encima de la mesa el citado proyecto tendremos, algún día, algo más para discutir que los dibujos y los bocetos. Yo, mientras tanto, me permito alterar un poco las declaraciones de nuestra alcaldesa cuando fue preguntada por el asunto. Dijo, «Todo sigue con la misma celeridad que el primer día», cuando debería de haber dicho, «Todo sigue como el primer día». Punto y final.





