La testigo declaró hace tres semanas ante el titular del Juzgado de Instrucción número 3 de Gijón, Jesús del Pino, y aseguró que A. S. F. -de 73 años y que permanece en la cárcel de Villabona desde el 20 de marzo- estaba en la zapatería junto a su mujer y su hijo en el momento en el que el Cuerpo Nacional de Policía fija el crimen, a última hora de la mañana del sábado 17 de marzo. «Me atendió su hijo, pero yo vi que estaba en la tienda junto a su mujer», testificó la clienta ante el juez instructor.
El magistrado decretó el ingreso en prisión de A. S. F. alegando la «alarma social» suscitada en torno al caso. A pesar de ello, no existen pruebas inculpatorias directas, solo indicios, y no se ha encontrado el arma homicida con el que el autor de los hechos apuñaló en dos ocasiones a la víctima, provocándole la muerte.
El fallecido y el acusado eran vecinos de finca en Porceyo. Ambos habían mantenido diferencias por los lindes de los terrenos y por problemas con los perros guardianes. La detención de A. S. F. se produjo precisamente en su finca pocas horas después de encontrarse el cadáver del camionero jubilado. El sospechoso había acudido con su mujer a Porceyo para dar de comer a los animales. En un primer momento, la Policía arrestó también a su hijo, quien quedó en libertad tras prestar declaración ante el juez y demostrarse que no estaba en el lugar de los hechos.
La familia del acusado, que siempre ha manifestado su inocencia, buscó durante meses testigos que pudiesen constatar que el hombre también estaba en su zapatería de El Cerillero en el momento del crimen. Lo hizo con la publicación de numerosos anuncios en prensa en los que se rogaba a una señora que había comprado unos zapatos blancos para el día del Padre que se pusiese en contacto con los dueños del establecimiento. No fue, sin embargo, hasta que en el anuncio se añadió que era «cuestión de vida o muerte» cuando otra clienta que había estado en el comercio decidió interesarse por el asunto.
«Dijo desde un primer momento que había visto al hombre en la tienda durante un rato largo en la trastienda y hablando con su mujer», apuntó la abogada de la defensa, Ana Isabel Menéndez del Río, quien asegura además que «no se descarta que aparezcan más testigos porque durante esa mañana fueron muchas las personas que entraron en la zapatería». La familia del inculpado buscaba a la «mujer de los zapatos blancos» porque era la que había permanecido durante más tiempo en la tienda y la que había incluso «cerrado con ellos la tienda, con las tres personas».
La letrada de la defensa ha solicitado en reiteradas ocasiones la libertad provisional para su cliente. Sin embargo, el juez lo deniega al considerar que existe un riesgo de fuga. La defensa considera que «no existe tal riesgo; es un hombre de edad avanzada, con familia, un negocio y un patrimonio; no se cumplen los requisitos para que aún continúe en la cárcel. Además, la alarma social ya ha remitido con el paso del tiempo».
Pruebas de ADN
El caso, aún en fase de instrucción, está a la espera de las pruebas de ADN que se practicaron hace casi nueve meses y de las que aún no se conocen los resultados. Los análisis biológicos podrían ser taxativos para determinar si A. S. F. está implicado en el crimen o si, por el contrario, es necesario abrir una nueva vía de investigación para esclarecer los hechos. Hasta el momento, no parecen existir pruebas definitivas que lo inculpen, tan solo indicios. Tampoco se ha encontrado el arma.





