La reaparición de la posible pista de los ejecutores del primer atentado de ETA contra la Guardia Civil en Francia se produjo en la localidad de Gabillou (Dordoña). En este municipio del mismo departamento se había perdido el rastro dos días antes a los dos hombres y la mujer más buscados del país. Esta vez la protagonista del nuevo episodio fue una pareja de activistas que intentó apoderarse en una zona rural de un automóvil por el método del descuido, habitual en las formas de operar de los etarras en suelo galo.
Hacia la una y media de la tarde, el hombre se subió a un Renault Clio que su propietario había dejado con las llaves en el contacto y el motor en marcha. Al darse cuenta de la maniobra, el dueño forcejeó con el intruso, que le amenazó con una pistola para que le soltara. Acto seguido se apeó del coche, que se accidentó tras avanzar unos metros sin control, y montó en otro vehículo conducido por una mujer, también armada, en el que se dieron a la fuga.
Los dos miembros de la pareja hablaban francés con acento español y aparentan la misma edad treintañera que los fugitivos de Capbreton. Los investigadores, que cuentan con la descripción proporcionada por el automovilista, buscan huellas dactilares y genéticas para determinar si forman parte del comando que tiroteó a los guardias civiles.
Las autoridades francesas lanzaron por la tarde un llamamiento a la colaboración ciudadana para tratar de localizar el Peugeot 307 familiar de color azul, matrícula 1054QZ40, con el que se fugaron los etarras el sábado tras dejar a su dueña atada a un árbol. El texto, que ya ha empezado a ser difundido por las cadenas de radio y televisión, facilita un teléfono gratuito y advierte de que las personas buscadas van armadas y son peligrosas.





