
El titular de la granja, Pablo Méndez, acaba de incorporarse al sector con planes de expansión para el negocio de sus padres. Por ese motivo decidió ampliar su baña. Ayer estaba perplejo ante la noticia. «No comprendo cómo ha podido ocurrir, porque en Alemania hicieron dos análisis y todos dieron negativo», declaró. «O bien me engañaron o bien las vacas estaban incubando la enfermedad y por eso no dieron positivo hasta llegar a España».
El ganadero no estaba seguro de cómo debe actuar a continuación. «Acabamos de conocer la noticia y no sabemos muy bien qué tenemos que hacer. De momento, estamos pendientes del protocolo de la Consejería», explicó. Después de recibir la primera visita de los técnicos del Principado, confía en que «tan sólo haya que sacrificar a los animales enfermos».
Según informó su propietario, los animales contaminados son vacas primerizas de dos años de edad. Su enfermedad constituye un contratiempo para su objetivo de aumentar el tamaño de la explotación hasta las 200 cabezas, por lo que espera que el caso se solucione con rapidez para comenzar a trabajar cuanto antes. «Confío en el buen hacer de la consejería. Espero que ellos me indiquen el procedimiento y resuelvan la situación», añadió.
El hallazgo del virus en un test de anticuerpos, ratificado más tarde por un análisis de sangre, supone la segunda confirmación de la presencia de la 'lengua azul' en la región. El caso anterior se registró la semana pasada en el concejo de Colunga. En aquel caso afectó a dos reses, también compradas en Alemania hace poco tiempo. El reconocimiento de otras 650 vacas arrojó resultados negativos.
Perímetro de seguridad
Al igual que en ese precedente, la consejería ha descartado por el momento declarar Castropol como foco de 'lengua azul', porque los exámenes han confirmado que las vacas llegaron enfermas de Alemania y, una vez en su destino, «se aislaron y no entraron en contacto con otras explotaciones de la región». Como medida preventiva, se ha establecido un perímetro de seguridad de un kilómetro en torno a la ganadería afectada. Todas las reses que se encuentran dentro de ese radio serán sometidas a análisis en un plazo de 14 días, el periodo que tarda el virus en desarrollarse.
Los casos se detectaron en los habituales controles serológicos a los animales procedentes de movimientos intracomunitarios para corroborar su estado de salud. Esos análisis se llevan a cabo a pesar de que entran en la región con el certificado veterinario. La Dirección General de Ganadería ha dado curso, además, al protocolo habitual, que contempla el aislamiento de la explotación afectada y trabajos de desinsectación, ya que la enfermedad se transmite por la picadura de un mosquito.
En un comunicado, el director general de Ganadería, Enrique Rodríguez Nuño, recordó que la situación no es exclusiva de Asturias y llamó a la tranquilidad de los ganaderos. En el mismo sentido se expresó la viceconsejera de Desarrollo Rural, Tomasa Arce, quien participó en una jornada técnica sobre la calidad de la leche y descartó la existencia de focos autóctonos de la enfermedad, aunque admitió que las importaciones de ganado comunitario pueden acarrear episodios aislados, como ha sucedido en otras regiones españolas.





