La actitud evasiva mostrada por el jefe del Gobierno y el líder de la oposición refleja su predisposición a ofrecer aquellos anticipos de sus programas electorales que consideran más sugerentes, dosificando la información que ha de ayudar a la opinión pública a dotarse de una opinión formada sobre los mismos. Pero también revela una clara voluntad de reservar aquellas propuestas aparentemente más impactantes para la carrera electoral, una actitud que no por ser recurrente ha de quedar exenta de crítica. Es probable que esta nueva sucesión de iniciativas no se hubiera producido de manera tan explícita si la economía no ofreciera síntomas de enfriamiento, con datos como el crecimiento del paro -un 2,24%- hechos públicos ayer, convirtiéndose en motivo de pugna en las urnas. Pero tanto el Gobierno como la oposición están obligados no sólo a detallar el alcance de sus compromisos, sino a evaluar con rigor las eventuales consecuencias de una mayor flexibilidad fiscal en el sostenimiento de la actual cobertura del Estado de bienestar.





