
El testimonio de una clienta que declaró hace tres semanas ante el magistrado instructor que el presunto homicida estaba en su zapatería en la mañana del crimen no ha desmontado la investigación policial llevada a cabo. Ya entonces, los agentes del Cuerpo Nacional de Policía había barajado la posibilidad de que algún testigo declarase en favor de A. S. F.. Sin embargo, el dato clave que se recoge en el sumario del caso es la hora del fallecimiento de Arcadio Álvarez, reflejada en la autopsia. El cuerpo sin vida del camionero jubilado fue descubierto por un vecino de Porceyo en torno al mediodía del sábado 17 de marzo.
Agentes del Cuerpo Nacional de Policía detuvieron pocas horas después a A. S. F. y a su hijo, con los que la víctima había mantenido discusiones durante los meses previos a su muerte. El hijo fue puesto en libertad tres días después del crimen después de testificar ante el juez, Jesús del Pino, titular del juzgado de instrucción numero 3. Se constató que no se encontraba en Porceyo cuando se produjo el homicidio. Su padre, sin embargo, fue enviado a la cárcel de Villabona. Según explicaron los investigadores, «el hombre mostró evidencias de que había sido el autor de los hechos o al menos los había presenciado».
«Riesgo de fuga»
A. S. F. manifestó en todo momento que era inocente. La abogada de la defensa ha solicitado en diversas ocasiones su libertad provisional. El juez la deniega al considerar que existe un «riesgo de fuga», un aspecto que la abogada considera «incierto», ya que el hombre «tiene familia, un negocio y un patrimonio». Las partes implicadas esperan la llegada de los resultados de los análisis de ADN recogidos del lugar del crimen. Mientras, la familia del acusado sigue buscando testigos.





