
Un reconocimiento que dedicó, especialmente, al conjunto de los mineros «por tantos años de esfuerzo en un contexto muy difícil en el conjunto del sector y de las comarcas mineras», señaló. Para sus compañeros del sindicato el galardón supone un «merecido reconocimiento a su trayectoria de esfuerzo, dedicación, sacrificio y compromiso sindical y político. Es un ejemplo de coherencia con los valores fundacionales de esta organización».
Con apenas catorce años, Fernández Villa empezó a trabajar en una constructora y a los dieciséis entró en el pozo minero Santa Eulalia, afiliándose a la Unión General de Trabajadores y al Partido Socialista Obrero Español. Durante la década del 60 y principios del 70 fue perseguido y despedido de varios trabajos por motivos políticos y en la década de los ochenta jugó un papel fundamental dentro de las huelgas mineras, claves para entender la situación actual del sector.





