
Tanto El Gaitero como Champanera de Villaviciosa trabajan contra el reloj para surtir toda la demanda que se les presenta. Los responsables de ambas compañías coinciden en señalar el crecimiento de la población inmigrante de raíces hispanoamericanas en todo el país como una de las razones que explican el aumento de consumo y auguran un buen cierre de campaña.
La bebida tiene gran aceptación en el continente americano y los ciudadanos de ultramar no se olvidan de ella tras llegar a España. «La procedencia de la inmigración es importante y, si tienen tradición, el consumo futuro se facilita enormemente», explica el gerente de Valle, Ballina y Fernández, José Cardín.
Fue precisamente en hispanoamérica y durante la segunda mitad del siglo XIX donde El Gaitero inicio su campaña de ventas enviando sidra para mitigar la nostalgia de los asturianos que habían fijado allí su residencia. Fueron los primeros pasos de un producto sin el que hoy resulta difícil entender la rutina navideña de muchos países hispanoamericanos.
En la actualidad, más del 10% de la producción de El Gaitero que este año podría superar, según la previsión de la empresa, los 24 millones de botellas, van para allí. También una buena parte del 30% de la producción global que Champanera de Villaviciosa dedica a la exportación.
La compañía gijonesa alcanzó el año pasado una facturación cercana a los 6 millones de euros. El 75% del volumen que la sociedad gijonesa exporta sale de España en el último trimestre del año. El mercado americano se lleva más del 80% de la producción que la sociedad destina al mercado exterior.
Entre ambas empresas, que representan casi la totalidad de la producción en Asturias, podrían vender este año más de 38 millones de botellas, de las que el 70% se comercializa en el último trimestre del año. A partir de octubre las grandes superficies ya empiezan a adquirir el producto, y es en diciembre cuando los consumidores finales se lo llevan a sus casas para acompañar las fiestas navideñas.
Campaña regular
Se ha tratado, a juicio de Cardín, de una «campaña regular», que pese a haber estado muy igualada con respecto a la de 2006 se ha destacado por un posicionamiento más precoz, un hecho que, dice, guarda relación con la amenaza de una posible contracción de la demanda, como consecuencia de la recesión económica y el alza de precios. Lo cierto es que la sidra parece estar al margen de los recortes que empiezan a asumir los consumidores a la hora de hacer la compra. Así lo atestiguan los responsables de algunas de las principales cadenas de alimentación, que aseguran no haber detectado un cambio de tendencia en lo que al consumo de sidra se refiere.
En El Gaitero y Champanera de Villaviciosa coinciden en que el aumento de inmigrantes hispanoamericanos en toda España es en buena medida responsable del notable aumento de ventas de este año. El fenómeno empezó el año pasado, pero, en la actualidad, «seguimos beneficiándonos del tirón de los inmigrantes». El incremento de las ventas también guarda, no obstante, relación con el trabajo bien hecho. «Estamos recogiendo los frutos del trabajo de todo un año», asume el director financiero de Champanera, Jorge Fuentes.
En El Gaitero también hablan de un «trabajo bien hecho» y de un premio a la calidad. «El consumidor se inclina más por la calidad que por el precio. Hemos detectado que en el caso de la sidra barata el consumo no ha aumentado», dice José Cardín.
La presencia de cava a precios muy económicos en las estanterías de los supermercados tampoco supone una competencia real para las ventas de sidra. El motivo es que el mercado para uno y otro productos es bien diferente. Hay quien, por ejemplo, prefiere evitar el cava y lo sustituye por otro vino espumoso y no por sidra.





