
Pero la empresa ofrece más explicaciones y no oculta cierta falta de previsión. «Las características de las luminarias elegidas y el deseo de que su aspecto e intensidad lumínica sean la mejor posible en cada calle, obligó a los técnicos a ejecutar operaciones de montaje más complejas de las que precisan los sistemas de iluminación realizados en años anteriores. Estas operaciones de cableado y ajuste alargaron el proceso de montaje más allá de lo previsto». Dicho montaje comenzó el 22 de octubre y el gerente de Imesapi reconoce que la labor debería haber comenzado antes, por lo que «exime» al Ayuntamiento de Gijón y a la Unión de Comerciantes de «cualquier responsabilidad en los retrasos registrados». Unos retrasos que no desean alargar más, por lo que, en el mismo comunicado, se compromete a «normalizar la situación» a lo largo de este fin de semana y «los primeros días de la semana entrante». Para entonces está previsto haber finalizado la instalación de todos los arcos y el arreglo de los problemas técnicos que han surgido y que han impedido el encendido de algunos adornos.
En cualquier caso, Imesapi niega que la instalación comenzará por el centro de la ciudad, sino que «el montaje se hizo de forma simultánea en todas las zonas», a pesar de que son, principalmente, calles de Viesques las que han sufrido el retraso en la colocación. Sea como fuere, la iluminación navideña debe llegar a 70 calles, donde deberían instalarse 970 arcos.
Y aunque la propia empresa exime al Ayuntamiento, la alcaldesa de Gijón también hizo ayer referencia a este asunto. En declaraciones a EL COMERCIO, Paz Fernández Felgueroso reconoció, en primer lugar, que es difícil satisfacer a todo el mundo, pero justificó en todo momento el tipo de iluminación elegida para conseguir un «menor consumo». Gijón ha seguido, aseguró, las recomendaciones de la Unión de Consumidores, a la que se han sumado muchos ayuntamientos, en el uso de bombillas de bajo consumo. De hecho, ya se utilizaron el año pasado. Eso consiguió que la factura eléctrica del gasto navideño pasara de 34.000 a 12.000 euros en 2006, «una reducción notable con la que hay que comprometerse».
Compromiso del comercio
Respecto a las críticas por el hecho de que la iluminación llegue este año a menos calles, Felgueroso hizo un llamamiento al «compromiso de los comerciantes». La primera edil explicó que las peticiones de luces navideñas han llegado desde todos los rincones de la ciudad, pero por parte de los vecinos, no de los comerciantes. «Atenderlas todas es imposible», aseguró, si no existe la colaboración del comercio, al tiempo que recordó que «ya hay 18 puntos de la ciudad iluminados a cargo del municipio». Así las cosas, el Ayuntamiento seguirá apostando por este modelo de cofinanciación y de reducción del consumo, «no porque cueste menos, sino por trabajar en el desarrollo sostenible». Además, dijo, «creo que hay calles muy conseguidas» y que «las críticas del año pasado nos han hecho mejorar».
Y todavía alegó una última cuestión: «Gijón es una ciudad muy iluminada», lo que influye, a su juicio, en que los adornos sean menos visibles. Por eso, se mostró abierta a «estudiar en el futuro no seguir con una iluminación tan fuerte». A pesar de todo ello, Fernández Felgueroso sí lamentó los retrasos en la instalación de los arcos en algunas vías.







