
Con la tradicional ofrenda floral que cada año organizan sus antiguos compañeros, acto al que ayer se sumó Cruz, una de sus hijas, acompañada del pequeño Martín, su nieto, se recordó el décimo aniversario de la desaparición de quien fuera toda una figura del periodismo asturiano. La celebración tuvo lugar ante la escultura de acero cortén que Joaquín Rubio Camín trazara de Francisco Carantoña, y que se encuentra erigida en el paseo de Begoña.
Cruz Carantoña fue la encargada de depositar el ramo de flores. Lo hizo casi en la misma pose en la que lo hubiese hecho su padre, con el periódico EL COMERCIO, algo arrugado y doblado, debajo del brazo.
Al homenaje acudieron en representación del periódico el subdirector Ángel González, que asistió acompañado de su hijo Miguel. También estaban presentes los adjuntos a la dirección de EL COMERCIO Andrés Presedo y Rubén Espiniella, y el redactor-jefe de Política, Marcelino González. Con ellos, un grupo de compañeros de redacción, administración, talleres y rotativa del periódico, así como el artista Miguel Mingotes y miembros del Foro Jovellanos, entre otros.





