Parece que el frío de las noches de esta época no importa a unos jóvenes con ganas de juerga. Según Lafuente, «hace pocos días, por la noche, arrancaron parte del cierre de madera de una zona que es pública. No respetan nada, destrozan el mobiliario urbano, destruyen plantas y árboles y vuelcan contenedores allí por donde pasan, entre otros muchos daños», enumera.
La asociación vecinal asegura que estos destrozos ocurren a lo largo de varios kilómetros, los que discurren desde el barrio de la Pipa hasta las cercanías del casco urbano. Además, según señalan, «los vecinos se ven obligados a custodiar los alrededores de sus viviendas durante toda la noche para evitar ser víctimas del vandalismo y de los estragos que causan algunos de estos gijoneses».
La entidad señala que recibe quejas de forma constante y «no sólo son del vecindario del entorno, sino que también hay reclamaciones de otras zonas más alejadas». La asociación también quiere dejar claro que el problema no es por la falta de limpieza de la zona, ya que han comprobado cómo la Empresa Municipal de Servicios de Medio Ambiente Urbano, Emulsa, acude cada vez que se celebra una fiesta en la mencionada sala.
Sin embargo, los vecinos consideran que ésta es una forma de desperdiciar los servicios municipales. «No entendemos por qué una empresa pública, que pagamos todos, tiene que venir a limpiar los restos de una fiesta que organiza una entidad privada, mientras que muchos caminos de la parroquia están sin limpiar», comenta Lafuente.
En su argumentación, los vecinos alegan que los jóvenes tan sólo acuden cuando la discoteca organiza una fiesta, mientras que el resto de noches y fines de semana la zona permanece tranquila.
Por todos estos motivos, la asociación ha pedido a los responsables municipales que actúen para «poner fin a esta grave problemática», tomando las medidas precisas para «una convivencia pacífica del vecindario de Somió y la diversión de los jóvenes», porque según subrayan, «no todo vale».





